El Supremo da tres días a las partes para pronunciarse sobre la suspensión del voto a hijos de nacionalizados
El Supremo da tres días a las partes para alegar sobre suspender el voto a hijos de nacionalizados por la 'ley de nietos', con la convocatoria electoral en vigor.
El Tribunal Supremo ha concedido a las partes personadas un plazo común de tres días para presentar alegaciones sobre la petición de extender la suspensión del derecho de voto a los hijos de los nacionalizados por la denominada 'ley de nietos'. La decisión, recogida en un auto dictado este viernes, rechaza adoptar de forma inmediata las medidas cautelares solicitadas por el partido Iustitia Europa.
El tribunal ha optado por abrir un trámite de audiencia antes de resolver. El plazo empezará a contar desde la notificación de la resolución. Con ello, los magistrados garantizan que todas las partes puedan defender sus derechos e intereses legítimos antes de que se pronuncie sobre el fondo de la cautelar.
La Sala de lo Contencioso-Administrativo ha habilitado además el mes de noviembre y los días 31 de octubre en adelante para actuaciones en la pieza de medidas cautelares. La medida responde, según el propio auto, a la relevancia de las cuestiones planteadas y a la convocatoria electoral en vigor, lo que indica que el tribunal considera urgente el asunto.
Qué significa esta decisión: el Supremo no ha cerrado la puerta a la suspensión, pero tampoco la ha concedido en esta fase. El rechazo de la adopción inaudita parte implica que la cautelar no se aplicará sin oír previamente a los afectados, una garantía procesal que suele marcar la diferencia en litigios de alto impacto político.
Por qué importa más allá del caso concreto: la 'ley de nietos' permite obtener la nacionalidad española a descendientes de exiliados, y la discusión sobre el voto de quienes la obtienen por esa vía ha reabierto el debate sobre los requisitos de la ciudadanía y el alcance del sufragio. Cualquier pronunciamiento sentará criterio sobre cómo se articulan los derechos políticos de los nacionalizados.
Las próximas semanas serán decisivas. Las alegaciones de las partes y la resolución posterior del tribunal marcarán si el voto de estos ciudadanos queda suspendido en un contexto electoral. Con independencia del desenlace, el caso pone a prueba el equilibrio entre la garantía de derechos y la seguridad jurídica en los procesos electorales.