Rubio niega que EEUU facilitara la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil
Rubio niega una implicación directa de EEUU en la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil, mientras crecen las dudas sobre su llegada a Miami.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró este viernes que su Gobierno no participó «directamente» en la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil ni en su llegada a territorio estadounidense. Según explicó en rueda de prensa, Washington solo permitió la entrada del excandidato presidencial tras una decisión personal del presidente Donald Trump.
Bolsonaro y su familia entraron en Estados Unidos el 28 de octubre, tres días después de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, en las que fue derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva. Cuentan con un permiso de un año concedido mediante Discretionary Parole, una autorización provisional otorgada por el Departamento de Seguridad Nacional tras una evaluación caso por caso.
La versión oficial contrasta con la información publicada por CNN Brasil, que sostiene que Bolsonaro cruzó la frontera con Argentina el 27 de octubre en una operación en la que habría participado un antiguo agente del Mossad, con apoyo de los gobiernos argentino y estadounidense. Posteriormente, el excandidato habría viajado a Miami en un avión privado gestionado, según el mismo medio, por Jason Miller, asesor de Trump. Estas afirmaciones no han sido confirmadas de forma independiente.
Las declaraciones de Rubio buscan separar la acción del Gobierno federal de la decisión presidencial, un matiz que tiene relevancia política y jurídica. Trump mantiene una relación estrecha con el bolsonarismo y ha criticado en repetidas ocasiones los procesos judiciales contra el expresidente Jair Bolsonaro, padre de Flávio.
El episodio se produce en un momento de tensión entre Brasilia y Washington, con la victoria de Lula como telón de fondo y con la justicia brasileña siguiendo de cerca los movimientos de la familia Bolsonaro. Cualquier evidencia de implicación de funcionarios estadounidenses en la salida del país podría tener consecuencias diplomáticas significativas.
La cuestión queda abierta. Será determinante conocer si las autoridades brasileñas solicitan explicaciones formales a Estados Unidos y si el caso deriva en investigaciones judiciales, tanto en Brasil como en el ámbito internacional, que aclaren el papel real de cada actor implicado.