Nawrocki ordena retirar el bloqueo del Tribunal Constitucional y convoca al Parlamento en plena crisis
Nawrocki ordena retirar el bloqueo del Constitucional y convoca al Parlamento en la crisis entre Presidencia y Gobierno polaco.
El presidente de Polonia, Karol Nawrocki, ha ordenado a la Policía retirar el bloqueo del Tribunal Constitucional y ha convocado de urgencia al Parlamento para "restablecer el orden" en una crisis institucional que enfrenta a la Presidencia con el Gobierno del primer ministro, Donald Tusk. El mandatario abandonó el edificio del alto tribunal tras varias horas en su interior, según informó la agencia PAP.
El episodio se produce tras los incidentes registrados desde la tarde-noche del viernes en Varsovia, cuando las fuerzas de seguridad enviadas por el Ejecutivo rodearon la sede judicial. La disputa de fondo gira en torno a la composición del Tribunal Constitucional, un órgano clave para el control de la legalidad de las leyes en el país.
Nawrocki sostiene que se ha producido una violación del orden constitucional y una toma por la fuerza de un órgano del Estado. Para respaldar su postura, afirma haber consultado al presidente del Tribunal Supremo, quien, según la Presidencia, tampoco considera legales las acciones de quienes ocupan el Constitucional. El jefe del Estado también ha facilitado el acceso al tribunal del vicepresidente Bartlomiej Sochanski, cuyo veto había sido impuesto.
El conflicto tiene un trasfondo institucional profundo. Desde la llegada de Tusk al poder, el Ejecutivo y la Presidencia mantienen una confrontación sobre el alcance de sus competencias y sobre la reforma de los órganos judiciales, un debate heredado de los años de gobierno del partido Ley y Justicia. Cada bando interpreta las normas de forma distinta, lo que dificulta encontrar una salida consensuada.
Las implicaciones son relevantes tanto dentro como fuera del país. La convocatoria de consultas parlamentarias urgentes busca estabilizar la situación, pero el portavoz presidencial, Pavel Szefernaker, ha responsabilizado directamente a Tusk, a quien acusa de buscar "más poder" y de poner en riesgo la seguridad interior. Estas acusaciones elevan el tono de una disputa que ya afecta a la imagen internacional de Polonia.
La perspectiva inmediata dependerá de la capacidad de las fuerzas parlamentarias para alcanzar un acuerdo y de si los tribunales superiores se pronuncian sobre la legalidad de lo ocurrido. Más allá de este episodio, la crisis pone a prueba la resistencia de las instituciones polacas y el equilibrio entre poderes en una de las democracias más relevantes de Europa Central.