Jamenei ordena responder a cualquier ataque de EEUU o Israel sin límites geográficos
Jamenei ordena respuestas sin límites geográficos ante ataques de EEUU o Israel, en medio de indicios de nuevos bombardeos antes de las elecciones estadounidenses.
El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, ordenó este sábado a las Fuerzas Armadas que cualquier respuesta a un ataque de Estados Unidos o Israel no tenga restricciones geográficas. La orden, transmitida durante una reunión con la cúpula militar, amplía el alcance de posibles represalias y se produce en un momento de máxima tensión regional.
Según informaron medios iraníes, Jamenei pidió actualizar el banco de objetivos para incluir todos los activos, tangibles e intangibles, del adversario que estén al alcance de las fuerzas armadas. En la reunión participó el comandante en jefe, Alí Abdolahi, junto a otros altos mandos. El líder subrayó que cualquier nuevo ataque, sea militar o terrorista, recibiría una respuesta inmediata y eficaz.
La orden tiene un doble mensaje. Por un lado, busca disuadir a Washington e Israel de nuevas operaciones. Por otro, traslada a los militares la decisión sobre cuándo y en qué condiciones terminaría un eventual conflicto, un matiz que reduce el margen de control político inmediato. Jamenei apeló además al respaldo popular a las Fuerzas Armadas como garantía de la integridad territorial del país y del sistema islámico.
El anuncio coincide con una información de la televisión israelí Canal 14, que asegura que Estados Unidos ha desplegado más de 80 aviones cisterna en Israel. Según esa fuente, el movimiento podría anticipar la reanudación de bombardeos sobre territorio iraní. El dato cobra peso por el calendario: las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre, podrían influir en la decisión de Washington.
En el trasfondo está una escalada prolongada entre Teherán y sus adversarios, con ataques previos y una creciente competencia por la disuasión militar. Una respuesta sin límites geográficos amplía el riesgo de que un incidente localizado derive en un conflicto regional. La evolución dependerá de si las señales de preparación militar se traducen en acciones concretas y de cómo reaccionen los actores implicados en las próximas semanas.