Más de 1.560 palestinos muertos en Gaza desde el alto el fuego de octubre de 2025
Más de 1.560 palestinos muertos en Gaza pese al alto el fuego de octubre de 2025, según el Ministerio de Sanidad gazatí, en un contexto de tregua frágil.
Las autoridades sanitarias de Gaza, bajo control de Hamás, elevaron este martes a más de 1.560 el número de palestinos muertos por ataques del Ejército israelí desde la entrada en vigor del alto el fuego del 11 de octubre de 2025. Según el balance, en las últimas 24 horas murieron seis personas y resultaron heridas 32. El total de víctimas desde esa fecha asciende a 1.565 fallecidos y 5.640 heridos, a los que se suman 845 cuerpos recuperados en zonas de las que se han retirado las tropas israelíes.
Las cifras se inscriben en el balance acumulado de la ofensiva iniciada tras los ataques del 7 de octubre de 2023, que causaron unos 1.200 muertos y cerca de 250 secuestros en territorio israelí, según datos oficiales de Israel. Desde entonces, las autoridades gazatíes contabilizan 74.561 muertos y 175.759 heridos. Estos datos no han sido verificados de forma independiente de manera completa, aunque organismos internacionales los utilizan habitualmente como referencia.
El acuerdo de alto el fuego se alcanzó en octubre de 2025 a partir de una propuesta impulsada por Estados Unidos para el futuro del enclave. Sin embargo, la aplicación del pacto se mantiene frágil. Las denuncias de ataques continuados por parte de las autoridades gazatíes contrastan con la versión del Ejército israelí, que describe sus acciones como respuesta a amenazas concretas.
El Ejército israelí informó de la muerte de un militante que habría cruzado la denominada «línea amarilla» en el sur de la Franja, la zona donde se concentran sus tropas y que abarca más del 60 % del territorio. Según la nota militar, el individuo fue neutralizado tras su identificación, sin aportar más detalles verificables sobre las circunstancias del suceso.
Este tipo de incidentes ilustra el principal problema del acuerdo: la delimitación de la línea de repliegue y las condiciones de uso de la zona bajo control militar israelí. Mientras no exista un marco de supervisión consensuado sobre el terreno, cada episodio tiende a interpretarse de forma opuesta por las partes, lo que dificulta consolidar la tregua.
La evolución de la situación dependerá de si las gestiones diplomáticas de Washington y de los mediadores regionales logran avanzar en las fases posteriores del plan, en particular la retirada gradual, la reconstrucción y la gobernanza futura del enclave. Para la comunidad internacional, el reto es transformar una pausa en los combates en un cese sostenible de la violencia.