Israel registra la mayor participación electoral a mediodía desde 1977 en sus legislativas
Israel registra un 31,5% de participación a mediodía, la mayor desde 1977, en unas elecciones marcadas por la guerra en Gaza y el futuro de Netanyahu.
La participación en las elecciones legislativas de Israel alcanzó el 31,5% a mediodía de este martes, según el Comité Central Electoral. Es el nivel más alto a esta hora desde 1977, casi cuatro décadas atrás. Unos 2,3 millones de votantes ya habían depositado su papeleta de los más de 7,3 millones convocados a las urnas.
El dato adquiere relevancia en un contexto de fuerte polarización. Las elecciones se celebran tras cuatro años de gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, periodo marcado por el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y por la guerra posterior en Gaza. La cita electoral se ha convertido así en un referéndum sobre la gestión del conflicto y sobre el rumbo político del país.
Netanyahu se juega su continuidad al frente del Ejecutivo. Enfrente se sitúa un bloque heterogéneo de fuerzas políticas liderado por Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Ejército, que pretende desbancarle. La coalición de Gobierno actual es considerada la más escorada a la derecha desde la fundación del Estado en 1948, lo que explica el interés que despierta el resultado.
Un aumento de la participación suele interpretarse como una movilización intensa de ambos bloques. En sistemas parlamentarios fragmentados como el israelí, el número de votantes influye en el reparto de escaños y, por tanto, en la viabilidad de las coaliciones de gobierno. Los partidos pequeños, en particular, dependen de alcanzar el umbral mínimo para entrar en la Knesset.
Las implicaciones son múltiples. Un cambio de Gobierno podría modificar la política hacia los territorios palestinos, las relaciones con Estados Unidos y el papel de los partidos religiosos y ultranacionalistas en la toma de decisiones. Del mismo modo, la continuidad de Netanyahu consolidaría la alianza actual, con efectos sobre la negociación de un eventual alto el fuego y la reconstrucción de la región.
Con el escrutinio aún en curso, el resultado final determinará si Israel abre una nueva etapa política o prolonga la hegemonía del bloque que lidera Netanyahu. Más allá de la aritmética parlamentaria, la elevada afluencia refleja la profunda división de la sociedad israelí ante una de las legislaturas más marcadas por la guerra de su historia reciente.