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Lisandro Alonso retoma a Misael en 'La libertad doble' y el recorte sanitario argentino entra en escena

Lisandro Alonso estrena en Seminci 'La libertad doble', secuela de 'La libertad' que vincula el cuidado familiar con los recortes sanitarios en Argentina.

Redacción · Crónica España 3 min de lectura

El cineasta argentino Lisandro Alonso recupera al leñador Misael, protagonista de 'La libertad' (2001), en 'La libertad doble', película presentada en la Sección Oficial de la 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), tras su paso por la Quincena de Cineastas de Cannes. La cinta llega a España veinticinco años después de la obra que consolidó a Alonso como una de las voces decisivas del cine latinoamericano.

El contexto de la película es el monte pampeano, donde Misael vive apartado, dedicado al trabajo con la madera y a una vida de autosuficiencia. Con el paso de los años, su cuerpo acusa el desgaste y el personaje ha tenido que adaptar su labor a sus limitaciones físicas. Si antes utilizaba el hacha, ahora recurre también a la motosierra, un detalle que refleja el paso del tiempo sin necesidad de subrayarlo.

El núcleo narrativo cambia con la llegada de su hermana Micaela, interpretada por Catalina Saavedra, conocida por 'La nana'. Micaela abandona el centro psiquiátrico en el que residía y Misael debe hacerse cargo de ella. Esta situación introduce una tensión entre la independencia cultivada durante décadas y una responsabilidad concreta sobre otra persona.

La salida de Micaela de la institución no es un hecho aislado. Según el planteamiento de la película, responde a los recortes en sanidad impulsados por el Gobierno argentino de Javier Milei, dentro de sus políticas de austeridad. El filme sitúa así un conflicto íntimo en un marco político, mostrando que incluso quienes viven al margen de la sociedad quedan expuestos a decisiones adoptadas muy lejos de su entorno.

En términos formales, Alonso rueda en 35 milímetros con un ritmo pausado que privilegia la observación de los gestos cotidianos: el trabajo, las tareas domésticas y la relación del protagonista con el paisaje. La convivencia con su hermana introduce dificultades que el director aborda sin recurrir al drama convencional, prestando atención a la atención que exige una persona con problemas de salud mental.

La película plantea, en última instancia, una reflexión sobre hasta qué punto la autonomía individual puede sostenerse cuando aparecen necesidades ajenas, y sobre el papel que el Estado juega en esa ecuación. Su estreno en Valladolid sitúa el debate en el ámbito europeo, donde las discusiones sobre cuidados, sanidad pública y salud mental mantienen una vigencia comparable.

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