Comercios tapian escaparates ante llamamientos de 'Blocus' a saqueos en Halloween
Comercios de varias ciudades tapian escaparates ante llamamientos de 'Blocus' a saqueos. Tras los disturbios de Barcelona, Policía y Mossos refuerzan la seguridad.
Comercios de Madrid, Valencia, Bilbao y Barcelona amanecieron este sábado con los escaparates tapiados. El temor a nuevos saqueos, convocados a través de la plataforma 'Blocus' en redes sociales, ha llevado a los comerciantes a adoptar medidas preventivas en plena festividad de Todos los Santos y Halloween.
El detonante fue el episodio del pasado sábado 24 de octubre en Barcelona, donde los disturbios con quema de contenedores, daños en mobiliario urbano y saqueos a numerosos establecimientos se saldaron con 133 detenidos y más de 600 personas identificadas. Esa experiencia explica la cautela actual del pequeño comercio.
El contexto es el de una convocatoria de carácter violento que se ha articulado en torno a canales de mensajería cifrada, vídeos en TikTok y carteles generados con inteligencia artificial y códigos QR. Los mensajes conectan el malestar juvenil por la vivienda, la sanidad y la educación con llamamientos a la acción directa, algo que las autoridades vinculan a un patrón ya observado en Francia.
Las respuestas institucionales han sido inmediatas. Los Mossos d'Esquadra activarán un dispositivo de nivel 4, el máximo previsto para movilizaciones en la vía pública, que solo se había usado en febrero de 2021 durante las protestas por la detención del rapero Pablo Hasél. En Madrid, el Ayuntamiento desplegará 1.700 agentes, y en Valencia se anuncia un operativo integrado por Policía Nacional, Policía Local, Guardia Civil y seguridad privada.
Las investigaciones de los últimos días han derivado en una decena de detenciones en Valencia, Bilbao, Málaga y Tenerife. Entre los arrestados figura un joven de 20 años señalado por la Guardia Civil como fundador e impulsor principal del movimiento en España, acusado de dirigir saqueos en tiempo real. También se investiga la difusión de instrucciones para fabricar cócteles molotov y artefactos incendiarios, así como el uso de herramientas de comunicación cifrada para eludir el rastreo policial.
Las implicaciones van más allá del orden público inmediato. El caso plantea preguntas sobre cómo se organizan hoy movilizaciones violentas en entornos digitales, sobre la capacidad de convocatoria entre menores de edad, con 72 de los detenidos en Barcelona en esa condición, y sobre el equilibrio entre la respuesta policial y la protección de la protesta legítima. La Fiscalía ya ha solicitado medidas de internamiento y libertad vigilada para los menores.
La perspectiva inmediata dependerá de lo que ocurra esta noche en las calles y de la eficacia de los dispositivos preventivos. A medio plazo, el debate probablemente girará en torno a la prevención en redes sociales, la responsabilidad penal de quienes instigan a través de plataformas y las causas de fondo del descontento que estos llamamientos logran capitalizar.