Machado se reúne con más de cien familiares de presos políticos tras su regreso a Venezuela
Machado se reúne con más de cien familiares de presos políticos tras volver a Venezuela, mientras crece el pulso sobre el diálogo y las garantías democráticas.
La líder opositora venezolana María Corina Machado se reunió con más de un centenar de familiares de presos políticos, representantes de organizaciones de derechos humanos y víctimas de la represión. El encuentro tuvo lugar en las primeras actividades de la dirigente tras su regreso al país, después de diez meses en el extranjero.
Durante la reunión se escucharon numerosos testimonios. Según informó el Comité de Derechos Humanos de su partido, Vente Venezuela, Machado reiteró su compromiso con la justicia y la libertad de todos los venezolanos y exigió la liberación inmediata de los detenidos por motivos políticos.
El encuentro se produce pocos días después del anuncio de su retorno, que dio lugar a caravanas multitudinarias y muestras de apoyo popular en distintos puntos del territorio. La movilización confirma que la oposición mantiene capacidad de convocatoria pese a años de restricciones y represión.
El núcleo de la reivindicación es la situación de los presos de conciencia. Machado sostiene que no puede haber una Venezuela libre mientras exista un solo preso político, y que la liberación de estas personas no es negociable. Su discurso sitúa a las familias como protagonistas de la demanda democrática.
El regreso se enmarca en un escenario político complejo. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha restado importancia a la vuelta de la opositora y niega la existencia de persecución política en el país, al tiempo que impulsa un proceso de diálogo. Esa posición contrasta con la de la disidencia y los colectivos sociales, que reclaman que los presos de conciencia y las garantías democráticas ocupen el centro de cualquier transición.
La evolución de este pulso será clave en los próximos meses. Si el diálogo avanza hacia excarcelaciones y reformas verificables, la transición podría ganar credibilidad; si se estanca, la presión de las familias y de la comunidad internacional sobre el futuro político del país probablemente aumentará.