Feijóo exige responsabilidades políticas por la tragedia de Urda sin esperar a la investigación
Feijóo exige responsabilidades políticas por la tragedia ferroviaria de Urda, con 69 fallecidos, y critica al ministro Óscar Puente y la gestión del Gobierno.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, sostiene que las responsabilidades políticas por la tragedia ferroviaria de Urda (Toledo) ya son exigibles, sin necesidad de aguardar a las investigaciones administrativas o judiciales. El accidente ha dejado 69 fallecidos, según el dato facilitado por el presidente de Castilla-La Mancha tras la reunión del centro de coordinación operativa. De los 110 heridos ingresados el miércoles, 60 han recibido ya el alta.
Feijóo hizo estas declaraciones en la plaza del Ayuntamiento de Urda, tras visitar el puesto de mando avanzado junto al presidente del PP regional, Paco Núñez. Allí conversó con el presidente autonómico, Emiliano García-Page. El líder popular pidió, al mismo tiempo, serenidad y respeto mientras se da sepultura a las víctimas, aunque insistió en que el debate político no puede quedar en suspenso.
El núcleo de su crítica se dirige al Gobierno central y, en particular, al ministro de Transportes, Óscar Puente, a quien Feijóo reprocha que el pasado miércoles atribuyera la culpa a un operador de Atocha. Para el dirigente popular, una respuesta de ese tipo resulta insuficiente ante una catástrofe de esta magnitud. Asimismo, cuestiona el mantenimiento del ministro en el cargo y los recientes nombramientos en materia de infraestructuras, que, según su valoración, no han atendido a criterios de rigor, experiencia y gestión.
La tragedia de Urda se suma a otros episodios que el PP utiliza como precedente de la gestión ferroviaria y energética del Ejecutivo. Feijóo recordó el accidente de Adamuz (Córdoba) del pasado mes de enero y el apagón registrado en abril de 2025. Según el líder popular, estos antecedentes configuran un patrón que la ciudadanía ya ha valorado, aunque no especificó en qué términos lo ha hecho.
También denunció la falta de contacto del Gobierno con el PP tras el accidente. Feijóo afirmó que nadie del Ejecutivo le llamó, mientras que el presidente castellanomanchego le atendió con cordialidad y le informó de lo ocurrido. El episodio retrata una tensión institucional que se repite en las emergencias de Estado: la coordinación entre administraciones de distinto signo político y la gestión de la información pública.
El debate que se abre tendrá dos ejes. Por un lado, la investigación técnica sobre las causas del siniestro, que determinará si hubo fallos de infraestructura, de operación o de control. Por otro, la dimensión política, en la que la oposición reclama dimisiones y el Gobierno deberá decidir si asume responsabilidades antes o después de conocer las conclusiones. Cómo se resuelva esa cuestión marcará la discusión sobre seguridad ferroviaria en la próxima legislatura.