Kompany recibe el alta tras cinco días ingresado por una meningitis
Kompany recibe el alta tras cinco días ingresado por meningitis, según confirmó el Bayern. El técnico recuperará en casa antes de volver al banquillo.
El entrenador del Bayern de Múnich, Vincent Kompany, abandonó este miércoles la clínica de Múnich donde permaneció ingresado durante cinco días. El club confirmó que el técnico belga, de 40 años, padecía una inflamación de las meninges, conocida como meningitis, que provocó su desvanecimiento el pasado viernes en el campo de entrenamiento.
El director deportivo, Max Eberl, dio la información a la cadena pública ARD antes del partido de dieciseisavos de final de la Copa de Alemania ante el Magdeburgo. Según explicó, el cuadro tuvo origen en una infección viral que Kompany había sufrido unos diez días antes. Eberl calificó la noticia del alta como la mejor posible para todos los implicados.
Los síntomas, sin embargo, habían aparecido antes del episodio del viernes. Durante la victoria por 6-1 ante el Leipzig, el sábado anterior, Kompany pronunció la charla previa al equipo, pero tuvo que tumbarse brevemente en el sofá del vestuario del Allianz Arena, tanto en el descanso como tras el encuentro. El entorno del club no lo interpretó entonces como una señal de alarma.
La meningitis es una inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. Puede tener origen vírico o bacteriano, y la forma vírica suele tener una evolución más benigna. Aun así, exige diagnóstico hospitalario y control médico, lo que explica los cinco días de ingreso y el tiempo de observación previo al alta.
El alta permite ahora que Kompany complete su recuperación en casa. Eberl describió el proceso como una etapa de descanso y tratamiento farmacológico, sin fecha de regreso oficial. El club trabaja con la premisa de que el técnico se reincorporará al banquillo cuando los médicos lo consideren oportuno, y aseguró estar convencido de que volverá a estar al cien por cien.
El caso tiene una lectura más amplia para el fútbol profesional, donde la presión competitiva suele retrasar la atención a síntomas que, en otros ámbitos, se tratarían de inmediato. La gestión de la salud de los responsables técnicos se ha convertido en un asunto de interés para clubes, federaciones y sindicatos de jugadores, que reclaman protocolos claros de vigilancia médica.