El Kremlin admite que Europa tendrá que sentarse a la mesa con Ucrania, aunque no ahora
El Kremlin admite que Europa participará en algún momento de las negociaciones con Ucrania, aunque por ahora solo habla de formato trilateral con EE. UU.
El Kremlin ha reconocido por primera vez que la participación europea será necesaria en algún momento de las negociaciones de paz con Ucrania. Sin embargo, Moscú insiste en que, por ahora, el proceso avanzará únicamente en formato trilateral y bajo mediación estadounidense.
La declaración la realizó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en la radio rusa este viernes. Según explicó, las conversaciones previstas para los próximos días en Abu Dabi se desarrollarán entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos. Peskov precisó que el papel de Europa aún no se ha abordado en detalle.
El reconocimiento supone un cambio de tono relevante. Hasta ahora, Moscú había rechazado de forma reiterada cualquier papel europeo en la mesa de negociación. Que ahora admita esa posibilidad, aunque sin fecha ni condiciones, sugiere que el Kremlin empieza a considerar el peso político y militar de la Unión Europea en cualquier acuerdo final.
Los países europeos sostienen que las conversaciones afectan directamente a la seguridad del continente y que, por tanto, deben tener un lugar en las negociaciones. Kiev comparte esa posición y advierte de que un formato limitado a dos partes y un mediador podría colocar a Ucrania en una posición de debilidad a la hora de negociar.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha pedido que Washington anuncie la fecha de la próxima reunión después de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para el martes 3 de noviembre. Zelenski expresó la esperanza de que el encuentro se celebre antes del 10 de noviembre.
El debate de fondo es la legitimidad de cualquier garantía de seguridad que surja del proceso. Kiev sostiene que la seguridad europea y la ucraniana no pueden separarse. Excluir a la Unión Europea, cuya futura adhesión de Ucrania depende de un acuerdo de paz, y al Reino Unido, resta credibilidad a unas garantías que pretenden disuadir una nueva agresión rusa.
Si Europa acaba entrando en la negociación, la arquitectura de seguridad del continente podría redefinirse. Por ahora, la incógnita es cuándo llegará ese momento y en qué condiciones se producirá.