Solo el 8% de las empresas españolas son 'defensores implacables' frente al ciberataque
Solo el 8% de las organizaciones españolas es 'defensor implacable' frente a ciberamenazas potenciadas por IA, según Cisco. Así se compara con el resto.
Solo el 8% de las organizaciones españolas alcanza el nivel de 'defensores implacables' en ciberseguridad, según el informe 'Relentless Defense' de Cisco. El dato retrata una brecha considerable entre la amenaza y la capacidad de respuesta del tejido empresarial del país.
El estudio, elaborado a partir de una encuesta a 8.000 profesionales de seguridad en 30 países, incluidos 200 en España, entre abril y mayo de 2026, revela además que el 93% de las organizaciones españolas sufrió un ciberincidente grave que afectó a su actividad en los últimos doce meses. De ellos, el 32% fueron ataques potenciados por inteligencia artificial.
La puntuación media española es de 62 sobre 100. La mayoría de las empresas se sitúa en los grupos intermedios: el 45% son 'defensores reactivos' y el 32% 'defensores consolidados'. Un 15% aparece como 'defensores expuestos', el nivel más vulnerable.
Detrás de estas cifras hay un problema organizativo más que tecnológico. Solo el 39% de las organizaciones afirma que sus equipos de seguridad, redes y tecnologías de la información funcionan como un único equipo con visibilidad y herramientas compartidas. Cuando los roles de decisión no están claros y los datos están fragmentados, la incorporación de la inteligencia artificial se vuelve más difícil de gestionar.
La dificultad para comunicar el riesgo también pesa. El 41% de los encuestados considera que sus métricas son demasiado técnicas para convencer a la dirección, y el 18% carece de un método coherente para medir el rendimiento en ciberseguridad. Además, el 35% dedica más tiempo a recopilar y cruzar datos que a responder a la amenaza real.
En el lado positivo, siete de cada diez profesionales consultados señalan que la inteligencia artificial ha mejorado la detección y la respuesta en al menos un 25%. Sin embargo, solo el 36% de las organizaciones españolas ha implantado de forma generalizada capacidades de seguridad basadas en IA, y apenas el 25% utiliza agentes de IA en sus operaciones. Las principales reticencias son el temor a la exposición de datos, a sistemas comprometidos y a la dependencia de terceros.
Las organizaciones más avanzadas, según el informe, muestran una diferencia notable: el 83% opera como un equipo de seguridad coordinado, frente al 37% del resto, y el 86% aplica controles coherentes a los agentes de IA y a las identidades no humanas. Entre las que aumentaron su inversión en seguridad, los 'defensores implacables' tenían casi el doble de probabilidades de registrar una reducción de incidentes (71% frente a 34%).
El panorama apunta a que la ventaja competitiva en ciberseguridad dependerá menos del volumen de inversión que de la capacidad de coordinar equipos, unificar datos y explicar el riesgo a la dirección. Con una amenaza que evoluciona al ritmo de la IA, el reto para las empresas españolas será cerrar esa brecha antes de que los incidentes se vuelvan rutinarios.