Una startup fundada por exmiembros de DOGE accede a sistemas internos de Anthropic mediante agentes de IA
Cathedral, startup de exmiembros de DOGE, afirma haber accedido a sistemas internos de Anthropic con agentes de IA. La empresa minimiza el alcance del incidente.
Una startup de ciberseguridad fundada por antiguos integrantes del extinto Departamento de Eficiencia del Gobierno (DOGE) de Estados Unidos afirma haber accedido a sistemas internos de Anthropic, la empresa de inteligencia artificial creadora de Claude. Según un informe de la propia firma, revisado por The Washington Post, los agentes de IA lograron el acceso aprovechando vulnerabilidades en software empresarial de terceros dedicado a la gestión administrativa y de ventas.
El acceso se produjo cuando los agentes llevaban menos de doce horas en funcionamiento. Entre la información a la que tuvieron acceso figuran transcripciones de reuniones, datos salariales, ofertas de empleo y mensajes internos de Slack. La startup, llamada Cathedral, notificó después el hallazgo a Anthropic.
Anthropic ha confirmado el incidente en parte. La compañía asegura que los investigadores solo pudieron consultar un conjunto limitado de datos vinculados a sistemas informáticos, ventas y recursos humanos. Según la empresa, las conversaciones de los usuarios con Claude, el código fuente y los pesos de sus modelos permanecieron protegidos. Añade que su monitorización detectó parte de la actividad antes de que Cathedral lo comunicara, y que bloqueó el acceso el mismo día.
El laboratorio también sostiene que no tiene pruebas de que otros actores hayan explotado esas mismas vulnerabilidades. Además, acusa a la startup de exagerar las supuestas consecuencias para la seguridad nacional de sus hallazgos. Este choque de versiones sobre la gravedad del episodio es uno de los elementos centrales del caso.
El trasfondo político resulta relevante. Cathedral está formada por exintegrantes de DOGE, la iniciativa impulsada durante la administración de Donald Trump para reducir el gasto federal y reestructurar agencias públicas, y que ya no existe como tal. Su origen vincula el episodio al debate sobre el papel de antiguos funcionarios y empresarios del sector tecnológico en la gestión de información sensible y en la influencia sobre políticas de seguridad digital.
Alex Stamos, director de seguridad de la información de la startup de programación con IA Cognition y antiguo responsable del Observatorio de Internet de Stanford, ha señalado que la conexión de aplicaciones de terceros con los sistemas corporativos constituye ya un problema de gran magnitud para todo el sector. El propio informe de Cathedral advierte de que las debilidades en software empresarial habitual pueden comprometer incluso a las organizaciones más avanzadas, y pide a las empresas estadounidenses que tomen nota.
Más allá del caso concreto, el episodio muestra que la seguridad de los laboratorios de IA depende también de la de sus proveedores y herramientas auxiliares. A medida que los agentes autónomos ganan capacidad para actuar sobre sistemas reales, la cadena de suministro digital se convierte en una superficie de ataque cada vez más relevante, y es previsible que reguladores y empresas exijan estándares más estrictos de auditoría y control de accesos.