Seúl y Washington ensayan una respuesta conjunta a Pyongyang con armas convencionales y nucleares
Seúl y Washington celebraron un simulacro conjunto convencional y nuclear frente a Corea del Norte, a puerta cerrada y tras nuevos lanzamientos de misiles.
Corea del Sur y Estados Unidos celebraron entre el 29 de septiembre y el 2 de octubre un simulacro militar conjunto para coordinar sus capacidades convencionales y nucleares frente a Corea del Norte. El ejercicio, denominado 'Iron Mace', se desarrolló en la sede del Estado Mayor Conjunto surcoreano, en Seúl, y se dio a conocer este jueves tras una nueva serie de lanzamientos de misiles balísticos de Pyongyang hacia el mar de Japón.
Según la agencia Yonhap, citando fuentes militares, los dos aliados trabajaron en la forma de reforzar la disuasión extendida que Washington ofrece a Seúl. También planificaron el uso de medios convencionales surcoreanos para apoyar operaciones estratégicas estadounidenses en caso de crisis. El ejercicio se celebró a puerta cerrada, bajo la supervisión del Gobierno del presidente Lee Jae Myung.
El carácter discreto de las maniobras responde a un cálculo político. Seúl busca mostrar firmeza ante Pyongyang sin ofrecer un pretexto para nuevas escaladas. La prudencia es especialmente relevante tras la decisión de Donald Trump de reducir las maniobras conjuntas del ejercicio Escudo de Libertad Ulchi en agosto, una medida que generó dudas en Seúl sobre la solidez del compromiso estadounidense.
La iniciativa se enmarca en el Grupo Consultivo Nuclear, creado tras la cumbre de abril de 2023 entre Yoon Suk Yeol y Joe Biden. Ese foro buscaba dar a Seúl un papel más visible en la planificación de la disuasión nuclear, sin que Corea del Sur desarrolle armas propias. El simulacro muestra que el mecanismo sigue activo, aunque con un tono político distinto al de la administración anterior.
La pregunta de fondo es si estos ejercicios bastan para contener a Pyongyang o si, por el contrario, alimentan la carrera armamentística que dicen prevenir. Para Seúl, la credibilidad de la alianza depende tanto de la capacidad militar como de la confianza política en Washington. En los próximos meses, la evolución de la relación bilateral y la respuesta del régimen norcoreano marcarán el margen de maniobra de ambos países en la península.