Qué hay detrás de la subasta de Meirás: un maletín de Franco, a 19.000 euros
Un maletín de Franco se vende por 19.000 € en la subasta de Meirás, que cierra con 689 lotes y reabre el debate sobre la memoria democrática.
La subasta de los 689 objetos procedentes del Pazo de Meirás, organizada por la casa Magna Art Auctions, concluyó el miércoles con la venta de un maletín personal dedicado a Franco por 19.000 euros y de una fotografía del rey emérito Juan Carlos I, con dedicatoria al dictador, por 8.000 euros. Solo quedaron sin vender 12 lotes, según informó el director de la casa, José Miguel Carrillo.
El pazo gallego fue residencia de verano del dictador durante décadas y su patrimonio mobiliario ha estado en el centro de un largo debate sobre la titularidad de los bienes. La venta se enmarca en una subasta encargada por la familia Martínez-Bordiú, cuyos derechos sobre las piezas han sido objeto de litigio y de reclamaciones del Estado.
El maletín, de piel marrón y con interior compartimentado forrado en seda, partía de un precio de salida de 350 euros. Su dedicatoria lo identifica como regalo al 'Caudillo de España y Jefe Nacional de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S.', una fórmula que retrata con precisión el cargo y la liturgia política del régimen.
La fotografía de 1970, con marco de plata española y dedicatoria del monarca al entonces jefe del Estado, es quizá el lote de mayor carga simbólica. Su precio final, muy por encima de los 200 euros de salida, muestra el interés que despiertan los objetos vinculados a la relación entre la Corona y el franquismo, un capítulo que la historiografía y el debate público siguen revisando.
Otros resultados completan el cuadro: ocho espingardas se vendieron por 20.000 euros, una jarra de Talavera del siglo XVII por 10.000 y un tapiz heráldico de la monarquía por 9.000. Las cifras reflejan que el mercado de objetos históricos de alto valor sigue siendo activo, aunque el origen de estas piezas las convierta en un asunto político más que comercial.
Más allá del resultado económico, la subasta reabre la discusión sobre la memoria democrática y sobre el destino de los bienes incautados o reclamados por el Estado al patrimonio del franquismo. Su desarrollo y sus compradores serán observados por quienes siguen de cerca la aplicación de la normativa de memoria y el tratamiento público de estos símbolos.