Las claves de 'Everytime', el drama de Sandra Wollner sobre el duelo que compite en Seminci
Sandra Wollner presenta 'Everytime' en Seminci: drama sobre el duelo y la culpa, premiado en Cannes y candidato alemán a los Oscar.
La cineasta austríaca Sandra Wollner presenta en la 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) su tercer largometraje, 'Everytime', un drama psicológico sobre el duelo y la culpa. La película, que ya obtuvo el premio principal de la sección Un Certain Regard en Cannes, compite ahora por la Espiga de Oro.
La historia parte de una tragedia concreta. Jessie, una adolescente bajo los efectos de las drogas, cae al vacío desde un rascacielos de Berlín tras la noche de fiesta con su novio, Lux. Desde ese momento, la trama sigue a su madre, Ella, a su hermana menor, Melli, y al propio Lux mientras intentan asumir la pérdida.
La primera mitad del filme se centra en el proceso de duelo. Wollner retrata cómo cada personaje convive con la culpa y cómo la memoria de Jessie permanece en los objetos cotidianos: vídeos familiares, notas de voz, conversaciones de mensajería y las últimas fotografías de la joven. El ritmo es pausado y deliberadamente contenido.
En la segunda parte, la narración da un giro. Ella, Melli y Lux emprenden el viaje a Tenerife que Jessie no llegó a realizar. Allí, la directora introduce elementos fantasmales y recuerdos del pasado que irrumpen en el presente, desplazando el relato hacia el surrealismo y aumentando la inquietud del espectador.
En el plano formal, Wollner apuesta por encuadres distantes, planos panorámicos y un movimiento de cámara lento. La fotografía, firmada por Gregory Oke, responsable de 'Aftersun', combina belleza y desasosiego, mientras la banda sonora de David Schweighart recurre a melodías y sonidos extraños para sostener la tensión.
La coproducción entre Alemania y Austria aspira, además, a representar a Alemania en la carrera hacia los Oscar. Su presencia en Valladolid refuerza la proyección internacional de una cineasta que ha consolidado un lenguaje propio dentro del cine de autor europeo, un espacio en el que el drama íntimo y la experimentación formal conviven cada vez con más frecuencia en los festivales de referencia.