Irán exige aceptar sus siete condiciones para desbloquear Ormuz y rechaza la estrategia de presión de Washington
Irán exige aceptar sus siete condiciones para resolver la crisis de Ormuz y critica la estrategia de EEUU. Claves del pulso diplomático y sus efectos energéticos.
El presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohamed Baqer Ghalifab, afirmó este jueves que la crisis del estrecho de Ormuz solo se resolverá si Estados Unidos acepta los siete puntos de la propuesta de Teherán. El mensaje, publicado en redes sociales, responde a una carta del vicepresidente estadounidense JD Vance enviada a las autoridades iraníes en plena paralización de las negociaciones sobre el estatus de este paso marítimo, por el que circula una parte relevante del petróleo mundial.
La posición iraní es explícita: no habrá avances parciales. Ghalifab sostuvo que las condiciones de Irán son claras y que han sido transmitidas a los mediadores. Con ello, Teherán cierra la puerta a una negociación por etapas y reafirma que el punto de partida es su propio marco de siete condiciones.
El negociador también dirigió un mensaje directo al presidente Donald Trump. Según Ghalifab, la combinación de ofertas de diálogo y amenazas de bombardeos, a la que describió como estrategia de «palo y zanahoria», no produce resultados con Irán. Es una crítica al enfoque de Washington, que alterna gestos diplomáticos con advertencias militares.
El contexto de fondo explica la dureza del tono. Ormuz es un punto de estrangulamiento energético: cualquier alteración en su navegación repercute en los precios del crudo, en las primas de seguro marítimo y en la estabilidad de los mercados europeos y asiáticos. Para Irán, el estrecho es también un instrumento de negociación; para Estados Unidos, una cuestión de seguridad de sus aliados en la región y de libertad de navegación.
Las implicaciones son varias. Un bloqueo prolongado elevaría la presión sobre la oferta energética y obligaría a los gobiernos europeos a reforzar sus reservas y sus canales diplomáticos. Al mismo tiempo, la rigidez de ambas partes reduce el margen para una salida negociada a corto plazo, y cualquier incidente en el estrecho podría escalar con rapidez.
La perspectiva inmediata depende de si los mediadores logran acercar posiciones entre las siete condiciones iraníes y las exigencias de seguridad estadounidenses. Si el intercambio de cartas no deriva en una fórmula intermedia, el riesgo de una nueva escalada seguirá presente en las próximas semanas, con efectos directos sobre la economía global.