Irán afirma haber derribado otro dron Predator estadounidense sobre el estrecho de Ormuz
Irán asegura haber derribado otro dron Predator de EEUU en Ormuz, en plena ofensiva iniciada el 28 de febrero y durante negociaciones nucleares.
La Guardia Revolucionaria de Irán anunció este jueves el derribo de un dron MQ-1 Predator del Ejército de Estados Unidos sobre el estrecho de Ormuz. Según el comunicado oficial, el aparato fue interceptado y destruido a primera hora del día por un nuevo sistema de defensa aeroespacial en la zona oriental del estrecho. La información fue difundida por la televisión pública iraní IRIB.
El episodio se produce en un escenario de máxima tensión desde que, el 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra Irán. Según las autoridades iraníes, en lo que va de conflicto han sido derribados decenas de aparatos no tripulados estadounidenses. Estas cifras proceden únicamente de fuentes iraníes y no han sido verificadas de forma independiente.
El contexto diplomático resulta especialmente relevante. La ofensiva se inició en plena fase de negociaciones entre Washington y Teherán para alcanzar un nuevo acuerdo sobre el programa nuclear iraní. La coincidencia temporal ha alimentado la percepción de que el conflicto militar ha sustituido, al menos por ahora, a la vía diplomática.
El estrecho de Ormuz tiene un valor estratégico de primer orden. Por este paso marítimo circula una parte significativa del petróleo que se transporta por vía marítima en el mundo, lo que convierte cualquier incidente en la zona en un factor de riesgo para los mercados energéticos y para la seguridad del comercio internacional.
Las implicaciones son múltiples. Para Estados Unidos, la pérdida recurrente de drones supone un coste operativo y un desafío a su superioridad aérea en la región. Para Irán, la exhibición de capacidades defensivas tiene un valor disuasorio y político tanto interno como externo. Cualquier escalada podría afectar también a los aliados regionales y a los países europeos con intereses energéticos en la zona.
La perspectiva a corto plazo depende de si las partes retoman un canal de negociación o si el intercambio de golpes se consolida como dinámica estable. Analistas y gobiernos observarán con atención la evolución en Ormuz, donde un error de cálculo podría tener consecuencias que excedan con mucho el ámbito militar bilateral.