Un informe de Naciones Unidas ha alertado sobre el aumento de la amenaza terrorista en Afganistán y la región. El equipo de seguimiento de las sanciones impuestas por la ONU a los talibán ha informado que Al Qaeda cuenta con campos de entrenamiento en el país y ha advertido que la filial de Estado Islámico está aumentando su sofisticación y letalidad en sus acciones.
El informe destaca que los talibán, que han estado en el poder en Afganistán desde agosto de 2021, aún mantienen un vínculo "fuerte y simbiótico" con Al Qaeda y Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP, los talibán paquistaníes). Aunque han llevado a cabo acciones contra la filial de Estado Islámico, en general no han cumplido con las disposiciones de la lucha antiterrorista incluidas en el acuerdo alcanzado con Estados Unidos.
El Acuerdo de Doha suscrito en febrero de 2020 con la Administración de Donald Trump estableció el compromiso de los talibán de no utilizar el territorio afgano como base para lanzar nuevos ataques. Sin embargo, el informe muestra que Al Qaeda está reconstruyendo su capacidad operativa mientras que las operaciones de Estado Islámico se están volviendo más sofisticadas y letales.
El informe señala que Al Qaeda "mantiene un perfil bajo, centrada en usar el país como 'hub' ideológico y logístico para movilizar y reclutar nuevos combatientes mientras que de forma encubierta reconstruye su capacidad de acciones externas". Además, el grupo terrorista tiene cargos en el régimen talibán o ejerce como asesores en el aparato administrativo y de seguridad.
En Afganistán hay entre 30 y 60 miembros de Al Qaeda Central, y en todo el país habría unos 400 combatientes que operan en el sur, centro y este. El grupo terrorista ha establecido nuevos campos de entrenamiento y cuenta con "casas seguras" en varias provincias del país.
Por su parte, la filial de Estado Islámico es actualmente "la amenaza terrorista más seria en Afganistán, los países vecinos y Asia Central", según el informe. La filial ha tratado de mantener el ritmo de ataques, intercalando algunos de gran impacto con los que "provocar conflicto sectario y desestabilizar la región a medio y largo plazo".
ISKP ha reivindicado más de 190 atentados suicidas con más de 1.300 muertos o heridos y cuenta en Afganistán con entre 4.000 y 4.000 combatientes, incluidos sus familias. También tiene una red de células durmientes en el centro del país.
Este tipo de informes son una importante fuente de información para las autoridades occidentales y los expertos en terrorismo. Aunque fuentes oficiales estadounidenses han rebajado el contenido del informe.
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