Bukele niega una ocupación en Haití mientras despliega más de 2.000 soldados para rescatar a cuatro aerotécnicos
Bukele niega una ocupación en Haití y despliega más de 2.000 soldados para rescatar a cuatro aerotécnicos secuestrados por pandillas.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha negado que el despliegue militar en Haití constituya una ocupación. Según sus declaraciones, el objetivo es localizar y rescatar a cuatro aerotécnicos salvadoreños secuestrados hace dos semanas. El contingente supera los 2.000 soldados y opera principalmente en la Plaine du Cul-de-Sac y en los alrededores de Santo, en el área metropolitana de Croix-des-Bouquets.
Los militares fueron retenidos tras una emboscada contra un vehículo de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés). La misión se había desarrollado como una evacuación médica. El caso ha convertido el rescate en una prioridad absoluta para el Gobierno salvadoreño y también para el Ejecutivo haitiano.
Bukele advirtió a las bandas armadas que, si no entregan con vida a los rehenes, sus fuerzas los rescatarán por la vía de la fuerza. Añadió que las tropas abandonarían Haití el mismo día en que los cuatro efectivos sean liberados. Comparó la situación haitiana con la violencia que sufrió El Salvador antes de sus reformas de seguridad, una referencia que sitúa la intervención dentro de su propio relato político interno.
El mandatario subrayó el coste económico de la operación. Según afirmó, El Salvador financia alrededor del 90 % de los gastos, con apoyo logístico limitado de otros países. Ese dato plantea preguntas sobre la sostenibilidad de un despliegue de esta escala para un país de recursos modestos, y sobre quién asumirá la responsabilidad si la misión se prolonga.
Bukele insistió en que no pretende dominar Haití ni apropiarse de sus recursos, y pidió la confianza de la población local. La coordinación con el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, y el compromiso declarado de respetar la soberanía nacional son elementos clave para evaluar la legitimidad de la intervención. La presencia de tropas extranjeras en un país con una crisis de seguridad prolongada exige, además, una supervisión clara del marco jurídico y de la rendición de cuentas.
La evolución del caso dependerá de la negociación con las bandas y de la capacidad real de localizar a los rehenes. Más allá del rescate, la operación podría marcar un precedente en la proyección exterior de la seguridad salvadoreña y en la forma en que la comunidad internacional responde a la crisis haitiana.