Siria convoca al embajador jordano tras bombardeos que dejan nueve civiles muertos en Daraa
Siria convoca al embajador de Jordania tras bombardeos en Daraa que dejaron nueve civiles muertos. Damasco niega haber coordinado la operación.
Siria ha convocado al embajador de Jordania en Damasco, Sufian Qudá, para protestar por los bombardeos aéreos del lunes contra el sur del país. Los ataques, según Damasco, causaron al menos nueve muertos civiles en la provincia de Daraa. Las autoridades jordanas aseguran haber abatido a más de veinte miembros de Estado Islámico.
El Ministerio de Exteriores sirio ha informado de la citación únicamente a través de la agencia estatal SANA. Un día antes, el Gobierno había calificado los ataques de violación inaceptable de su espacio aéreo, realizada sin coordinación previa. La protesta se formaliza con un gesto diplomático de bajo perfil, sin anuncios de medidas adicionales.
La versión jordana difiere de la siria de forma notable. El Ejército de Jordania presentó la operación, denominada 'Disuasión Jordana', como una respuesta al atentado contra una iglesia en Hamud, que dejó nueve muertos y unos treinta heridos. Afirmó además que la acción se había hecho en coordinación con Damasco, algo que el Gobierno sirio niega de manera explícita.
La contradicción entre ambos relatos tiene una lectura política relevante. Siria mantiene una posición ambigua con Amán: necesita preservar la relación con su vecino para la frontera sur, pero no puede aparecer aceptando operaciones militares en su territorio sin consultarlo. Además, el atentado de Hamud ha sido atribuido a un grupo familiar detenido, lo que complica la justificación del bombardeo en términos de amenaza externa.
Las visitas de autoridades sirias a las familias de las víctimas en Al Ashihab y Al Taf, acompañadas de varios ministros y del presidente del Parlamento, buscan proyectar cercanía con la población afectada y reforzar la narrativa de soberanía violada. Sin embargo, estos gestos no alteran el fondo del conflicto: la gestión de la seguridad fronteriza en el sur, donde conviven agentes estatales, milicias y células yihadistas.
En perspectiva, el episodio ilustra la fragilidad de la coordinación regional frente a la lucha contra el Estado Islámico. Si Amán y Damasco no alcanzan un mecanismo verificable de notificación de operaciones aéreas, es probable que nuevos incidentes reproduzcan el mismo patrón de versiones enfrentadas y protestas diplomáticas sin consecuencias mayores.