Sergio Hernández, finalista del Planeta 2026, defiende seguir hablando de la Guerra Civil y la represión
El finalista del Planeta 2026 Sergio Hernández defiende seguir abordando la Guerra Civil y la represión en su novela 'La añoranza'.
El escritor Sergio Hernández, finalista del Premio Planeta 2026, ha asegurado que seguirá abordando la Guerra Civil y la represión en su obra, a la que considera un «misterio universal». Lo ha dicho en un encuentro con los medios en Madrid, con motivo de la publicación de su novela La añoranza, que sale a la venta este miércoles.
Según sus declaraciones, la «historia eterna» de España está ligada a la memoria histórica y a la forma en que se habla del pasado. Hernández ha señalado que estos temas pueden tratarse ambientados en España o en otros países, como Chile. Ha añadido que los españoles son «cabezones» y que cuesta mirar el lugar del que se procede. Según el autor, la novela aborda la memoria «con mucho respeto».
La obra rescata historias biográficas de poetas olvidados durante la Guerra Civil. Hernández ha explicado que no existe una antología española ni filológica que recoja los poemas perdidos en la frontera o durante la contienda, y que esa ausencia motivó su trabajo. Ha comentado que, incluso en su entorno familiar, se le preguntó si era necesaria «otra novela de la Guerra Civil».
En esa misma línea, el autor ha citado la película La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi, para defender la vigencia del tema. Ha afirmado que la reacción del público muestra su necesidad, y ha vinculado estas obras con «la lucha contra la impunidad de los poderosos» y «contra el olvido».
Hernández también se ha referido a la polémica en Castilla y León por los recortes en la financiación pública a producciones cinematográficas clasificadas como ideológicas. Ha lamentado que la selección de proyectos responda a ese «apego a la ideología» institucional. Preguntado por la posibilidad de que este tipo de dinámicas deriven en la censura de lecturas en los centros educativos, ha expresado su deseo de que «nunca se llegue a eso». Ha citado a la escritora Isabel Allende, que, según él, observa esta situación cada día en Estados Unidos, y ha calificado de «alarmantes» los paralelismos con la época en la que transcurre la novela, el año 1959.