Schumer y los demócratas toman el Congreso de EE. UU. y prometen cumplir su programa pese a Trump
Los demócratas ganan el control del Congreso de EE. UU. Schumer promete avanzar pese al veto de Trump; Thune anuncia oposición republicana.
Los demócratas han ganado el control de las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos en las elecciones legislativas de este martes, con una victoria en el Senado que, según la agencia, se produjo "contra todos los pronósticos". El líder demócrata Chuck Schumer, hasta esta noche líder de la minoría en la Cámara alta, ha prometido que la "ayuda está en camino".
Schumer ha asegurado que su partido no se plegará a los designios de Donald Trump ni a sus amenazas de ejercer el veto ejecutivo sobre cualquier proyecto de los demócratas. "La gente ha votado cambio y ahora los demócratas deben cumplir con su palabra. Y vamos a cumplir, con o sin el presidente", ha afirmado el senador por Nueva York. Además, ha agradecido a los candidatos que han conquistado los escaños necesarios, a quienes ha atribuido un gesto de patriotismo: "Tenían oportunidades mejores, pero han concurrido por patriotismo".
El choque político queda así planteado en términos de poder institucional. Con el control de ambas cámaras, los demócratas dispondrían de la capacidad de impulsar legislación, pero el veto presidencial sigue siendo un obstáculo que la noticia sitúa en el centro del debate. Schumer ha dirigido además un mensaje al Partido Republicano: "Espero que los republicanos aprendan la lección" y "escuchen al pueblo estadounidense".
La respuesta llega desde el bando republicano, hasta ahora mayoritario en el Senado. John Thune, líder de esa mayoría hasta esta noche, ha prometido oponerse, con el apoyo de Trump, a lo que llama "los peores impulsos del extremismo demócrata". El senador por Dakota del Sur ha defendido los logros de su bancada, en particular en seguridad ciudadana y en la economía de los hogares, y ha afirmado que los republicanos no se quedarán "de brazos cruzados".
El nuevo equilibrio de poder en Washington queda, por tanto, marcado por la confrontación anunciada entre ambos partidos y por la figura del presidente como actor decisivo. La noticia no detalla todavía qué proyectos concretos impulsarán los demócratas ni el calendario de las próximas votaciones, por lo que el alcance real de estas promesas quedará por verificar en los próximos meses.