Más de 250.000 personas se manifiestan en Francia en una huelga general de alcance nacional
Más de 250.000 personas se manifiestan en Francia en una huelga general en más de 70 ciudades, con 70.000 agentes desplegados por Interior.
Más de 250.000 personas salieron a la calle este jueves en Francia durante la huelga general convocada por los principales sindicatos, extendida a más de 70 ciudades del país. La cifra fue estimada por la Confederación General del Trabajo (CGT) sobre las 13.00 horas, hora local, y se espera que unas 700.000 personas se sumen a las manifestaciones a lo largo de la jornada. En París se concentrarán entre 40.000 y 80.000 personas, una cifra ligeramente superior a la registrada en convocatorias anteriores.
La CGT ha contabilizado hasta el momento unas 250 acciones y manifestaciones. El Gobierno afirma mantenerse «extremadamente alerta». Su portavoz, Maud Bregeon, ha declarado que «no cabe ni por asomo volver a vivir, de manera alguna, lo vivido el 17 de octubre», fecha en la que se produjeron graves escenas de violencia y saqueos.
La movilización cuenta con el respaldo de estudiantes de secundaria y universitarios, que dan continuidad a un movimiento iniciado a mediados de septiembre. Las protestas se centran en el alto coste de la vida, la situación de la educación pública y las dificultades para acceder a una vivienda. También se suman otros sectores, como el de los agricultores, y el colectivo de los llamados «chalecos amarillos».
Ante la jornada, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció la movilización de 70.000 agentes de policía y gendarmes y prometió una respuesta «extremadamente firme» ante cualquier posible disturbio. El dispositivo incluye unidades especializadas, drones, helicópteros, brigadas montadas, unidades caninas, 26 vehículos blindados Centaure de la Gendarmería y una quincena de vehículos anfibios, además de 110 unidades móviles para prevenir altercados, saqueos y daños a establecimientos y bienes públicos.
Las autoridades han negociado con las organizaciones sindicales y los prefectos los recorridos de las marchas. La autorización está condicionada a que los itinerarios eviten las «zonas sensibles», incluidos determinados centros urbanos que registraron incidentes en el pasado, y a que los sindicatos dispongan de medios propios para controlar las concentraciones. Interior ha anunciado además controles exhaustivos en carreteras, vías ferroviarias y estaciones antes del inicio de las manifestaciones, con el objetivo de «garantizar el desarrollo pacífico de las marchas».