Guterres insta a Marruecos y Polisario a redefinir su enfoque para resolver el conflicto del Sáhara Occidental.
En un contexto donde la paz parece esquiva, el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha expresado su creciente inquietud respecto al conflicto del Sáhara Occidental, que se aproxima a su medio siglo de existencia. En su reciente informe enviado al Consejo de Seguridad, Guterres hace un llamado a Marruecos y al Frente Polisario para que adopten un "cambio de rumbo urgente" y se dediquen a encontrar una "solución política justa y duradera".
El informe, que abarca la dinámica del último año del conflicto, ha sido objeto de atención por parte de medios como Europa Press. En él, Guterres resalta su "alta preocupación" por la situación en el territorio, observando que ha persistido un "nivel de tensión y hostilidades de baja intensidad" entre las dos partes en conflicto, lo que sugiere un ambiente tenso y propenso a nuevas confrontaciones.
El secretario general no oculta su alarma ante lo que describe como un "continuo deterioro de la situación", el cual, según él, es "insostenible". Guterres subraya que es imperativo evitar una escalada del conflicto, especialmente después de que el Frente Polisario decidiera terminar el alto el fuego que se había acordado en 1991. Esta decisión ha conducido a una serie de ataques y bombardeos entre las facciones desde finales de 2020.
En su mensaje, Guterres instó a "todas las partes implicadas" a trabajar sin demora en la búsqueda de una resolución, con el apoyo de la ONU y la comunidad internacional. Aunque no menciona directamente a Marruecos ni al Polisario, su llamado pone de manifiesto la importancia de un esfuerzo colectivo hacia una solución política que sea aceptable para las dos partes.
Con el hito de los 50 años del conflicto, Guterres cree que es más urgente que nunca encontrar una solución sostenible al asunto del Sáhara Occidental, un territorio que la ONU aún considera en un proceso de descolonización. Según su opinión, es "posible llegar a una solución política justa", que contemple los derechos de autodeterminación del pueblo saharaui, alineada con las resoluciones del Consejo de Seguridad.
En este empeño, Staffan de Mistura, el enviado especial de Guterres, ha estado trabajando activamente en contactos con Marruecos, el Polisario, además de Argelia y Mauritania, entre otros. Sin embargo, es notable que España, la antigua potencia colonial, no se mencione en este contexto, lo que podría indicar una falta de interés o atención hacia el proceso por parte del gobierno español.
El informe también resalta las interacciones de De Mistura ante el Consejo de Seguridad, donde se ha reconocido el apoyo de diferentes naciones a los esfuerzos de la ONU en facilitar una solución al conflicto. En discusiones anteriores, se consideró la posibilidad de dividir el territorio, una opción que, sin embargo, no contaría con el respaldo de las partes involucradas.
En momentos recientes, el plan de autonomía propuesto por Marruecos en 2007 ha ganado ciertos apoyos internacionales, incluyendo el visto bueno de naciones como Francia y el Reino Unido, y el respaldo de Estados Unidos, que fue el primero en reconocer la soberanía de Marruecos en la región. España, por su parte, también mostró apoyo, al calificar dicho plan como "la base más seria, creíble y realista" para encontrar una solución al conflicto.
Sin embargo, a pesar de los avances en el respaldo internacional, el Polisario continúa rechazando la propuesta de autonomía, insistiendo en la necesidad de un referéndum para la autodeterminación del pueblo saharaui. La complejidad y la diversidad de posiciones en este conflicto siguen siendo un desafío para alcanzar una paz duradera en la región.
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