Crónica España.

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FAPE defiende un periodismo serio y objetivo tras las tragedias de Adamuz y denuncia el acoso a los profesionales de la información.

FAPE defiende un periodismo serio y objetivo tras las tragedias de Adamuz y denuncia el acoso a los profesionales de la información.

MADRID, 23 de enero. En un contexto en el que la desinformación prevalece, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) ha hecho un llamado a la defensa de un periodismo "auténtico y meticuloso". Esta reivindicación coincide con la celebración de San Francisco de Sales, el patrón de los periodistas, el próximo 24 de febrero. La organización ha expresado su preocupación por el clima de polarización política y ha denunciado el acoso y las amenazas que enfrentan los profesionales de la información.

Un portavoz de la FAPE subrayó que la reciente tragedia en Adamuz resalta una vez más la importancia del periodismo en una sociedad democrática. En el manifiesto que han divulgado, enfatizan que los rumores surgidos acerca del accidente ferroviario, principalmente difundidos por redes sociales, evidencian la urgente necesidad de contar con información precisa y fundamentada, batallando contra la proliferación de noticias falsas.

La FAPE advierte que las repercusiones de la desinformación son recurrentes, ya que el ruido mediático distorsiona el entorno informativo y socava la confianza que los ciudadanos tienen hacia los medios y los periodistas. Desde hace años, la federación ha apuntado a los peligros del uso indebido de las redes sociales, señalando que este problema ha evolucionado de ser una amenaza aislada a un desafío sistémico.

Por este motivo, la FAPE considera esencial alertar sobre los efectos adversos que la desinformación tiene sobre la convivencia democrática y demandar acciones efectivas para enfrentar la situación. Argumentan que la mejor manera de contrarrestar la desinformación y reintegrar la credibilidad entre el público es reafirmar los principios éticos que rigen la profesión: veracidad, rigor y respeto hacia los códigos deontológicos.

En el contexto del último Informe Anual de la Profesión Periodística, elaborado por la Asociación de la Prensa de Madrid, se han señalado preocupaciones significativas, tales como la creciente desconfianza pública y la precariedad laboral que afectan a los periodistas. El informe también destaca la persistencia de la figura del falso autónomo, la escasa representación femenina en cargos de dirección y el deterioro progresivo de la salud mental en el sector.

Ante esta situación, la FAPE se compromete a seguir denunciando estas carencias y a exigir mejoras en las condiciones laborales y salariales, subrayando que no es posible asegurar un periodismo de calidad sin redacciones bien estructuradas y resguardadas. Desde esta fortaleza, los periodistas pueden desempeñar su labor de fiscalización sobre el poder y ofrecer información verificada y fiable.

Otro factor que menoscaba la práctica del periodismo, según la federación, es la creciente polarización política, que ha llevado a comportamientos de hostigamiento incompatibles con una verdadera democracia. En este sentido, la FAPE exige el cese de actitudes antidemocráticas, como el acoso a periodistas y la restricción del acceso a información, que representan serios impedimentos para la libertad de prensa.

El papel del periodismo como servicio público se fortalece cuando este se mantiene independiente y crítico con respecto a los poderes establecidos. La FAPE advirtió que la alineación con posturas ideológicas perjudica esta independencia y limita el derecho constitucional de la población a recibir información fidedigna.

Asimismo, la FAPE aprecia la reciente aprobación de un reglamento en el Congreso que permitirá una evaluación más rigurosa del ejercicio profesional en la concesión de acreditaciones, argumentando que esto es vital para el respeto a los principios del periodismo. La federación también ha denunciado la existencia de determinados activistas que, bajo la cobertura de acreditaciones periodísticas, minan los principios de la profesión e instigan el señalamiento de reporteros.

De acuerdo con el manifiesto, en un entorno caracterizado por la desinformación, resulta crucial promover una educación mediática efectiva. Esta iniciativa ha sido apoyada por el Parlamento Europeo, que sugiere incluir esta formación en todos los niveles educativos, algo que la FAPE ha estado reclamando al Gobierno durante años. Un enfoque educativo en este sentido podría ayudar a las nuevas generaciones a discernir entre contenidos verdaderos y falsos.

La importancia de esta educación se vuelve aún más acuciante en el contexto de la Inteligencia Artificial, que presenta tanto oportunidades como peligros. La FAPE enfatiza que, aunque puede ser una herramienta valiosa, también puede facilitar el fraude y la difusión de información errónea, lo cual refuerza la necesidad de contar con mecanismos de verificación robustos.

Finalmente, la FAPE sostiene que el ejercicio periodístico debe estar regido por estándares estrictos de profesionalidad. Destacan el respeto al secreto profesional como un derecho fundamental que protege a los periodistas frente a la obligación de divulgar sus fuentes. Este derecho, actualmente en desarrollo legislativo, es crucial para la libertad de prensa. La federación recalca que cualquier violación de derechos debe ser dirimida en los tribunales, y ofrece a las instituciones, empresas y ciudadanos el recurso a su Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo para resolver cualquier irregularidad que surja en la práctica periodística.