El Papa Francisco, en un gesto sin precedentes, se convirtió en el primer pontífice en visitar la Bienal de Venecia este domingo. Su primera parada fue el pabellón del Vaticano, ubicado dentro de la cárcel de Giudecca, donde tuvo la oportunidad de saludar a las cerca de 80 reclusas presentes. En un emotivo encuentro, el Papa les recordó que "nadie quita la dignidad de la persona, nadie".
El lema del pabellón vaticano en esta ocasión es 'Con mis ojos', marcando así el regreso de la Santa Sede a la Bienal después de casi diez años de ausencia. Esta iniciativa, que incluye un intercambio entre las reclusas y los artistas y una obra de grandes dimensiones de Mauricio Cattelan, ha sido impulsada por el cardenal poeta José Tolentino de Mendonça, actual prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación del Vaticano.
Durante su visita, el Papa Francisco obsequió a las reclusas una imagen con el icono de la Virgen de la Esperanza, destacando el consuelo que siempre se puede encontrar en la Virgen. En su discurso dentro de la prisión, el Pontífice hizo hincapié en las duras realidades que enfrentan los presos, como el hacinamiento, la falta de recursos y la violencia, subrayando una vez más que "nadie quita la dignidad de la persona, nadie". El Papa llegó a la cárcel de mujeres de la Giudecca en helicóptero, aterrizando en el patio a las 6.30 horas, siendo recibido por el personal penitenciario y las internas.
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