En Madrid, el 20 de enero de 2025, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha dado a conocer que el Índice de Garantía de Competitividad (IGC) presentó en noviembre una tasa interanual del -0,78%, marcando un descenso respecto al -0,72% registrado en octubre. Esta tendencia a la baja es un indicador preocupante sobre la situación económica del país.
Este descenso, el más significativo desde junio, marca la continuidad de once meses consecutivos con tasas negativas, lo cual plantea serias interrogantes sobre la competitividad de España dentro del contexto europeo.
El IGC es una medida diseñada para evaluar y ajustar los precios en relación a la competitividad del país frente a los demás miembros de la zona euro. Este índice se calcula restando una parte de la pérdida acumulada de competitividad de España desde 1999 al Índice de Precios al Consumo Armonizado (IPCA) de la Unión Económica y Monetaria (UEM).
Cuando la variación de este índice se encuentra por debajo del 0%, se establece esta cifra como referencia. Esto implica que se aplica la regla de no revisión, lo cual podría tener repercusiones en diferentes sectores económicos. Por otro lado, si el índice supera el objetivo del 2% de inflación anual fijado por el Banco Central Europeo, también se convierte en un punto de referencia, ayudando a que los contratos contribuyan a preservar la competitividad a mediano plazo.
El IGC comenzó 2024 con una tasa del 0,17%, aunque rápidamente se tornó negativo, con apenas dos meses en positivo, correspondientes a julio y diciembre. En septiembre de 2024, se registró la tasa más baja del año, alcanzando -0,45%. Al iniciar 2025, el índice volvió a caer en picada, evidenciando caídas continuas durante los primeros once meses.
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