Crónica España.

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Renfe aclara que el accidente en Adamuz no fue causado por velocidad excesiva, ya que circulaban por debajo de 210 km/h.

Renfe aclara que el accidente en Adamuz no fue causado por velocidad excesiva, ya que circulaban por debajo de 210 km/h.

MADRID, 19 de enero.

El presidente de Renfe, Álvaro Fernández, ha declarado que no se puede atribuir el trágico accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en Adamuz, Córdoba, a un exceso de velocidad. De acuerdo con los datos, uno de los trenes implicados estaba circulando a 205 km/h y el otro a 210 km/h.

En una reciente entrevista en la Cadena SER, Fernández explicó que la velocidad reglamentaria en el segmento de vía donde tuvo lugar el incidente era de 250 km/h, una cifra inferior a los 300 km/h que es la velocidad máxima permitida para trenes de alta velocidad en España.

Si bien evitó hacer conjeturas sobre la causa del accidente, el presidente de Renfe sugirió que podría tratarse de un fallo en el material, ya sea del tren involucrado o de la propia infraestructura. Resaltó que el sistema de seguridad y señalización vigente, conocido como LZB, tiene como función principal prevenir errores humanos.

Este sistema está diseñado para interrumpir automáticamente la circulación ante la presencia de un obstáculo, accediendo al freno de emergencia del tren. Es importante destacar que el tiempo transcurrido entre el descarrilamiento del tren de Iryo y su colisión con el Alvia fue de apenas 20 segundos, lo que limitó la capacidad del LZB para activar los frenos a tiempo.

En cuanto a la infraestructura, Fernández indicó que en mayo del año pasado se finalizó una reforma integral de la línea, por lo que se espera que se encuentre en condiciones óptimas para el tránsito.

Además, informó que la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Andalucía podría permanecer cerrada por más de un día, debido a las labores necesarias para recuperar la vía y gestionar los materiales, estimando que el cierre podría extenderse a tres o cuatro días.

El accidente tuvo su origen con el descarrilamiento de los dos últimos vagones del tren de Iryo, que, según la información disponible, invadieron la otra vía justo en el momento en que pasaba un tren Alvia de Renfe, lo que causó que los dos primeros vagones del Alvia cayeran por un terraplén de cuatro metros de altura.