MADRID, 19 de enero. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha actualizado de manera positiva sus previsiones de crecimiento para la economía española, tanto en 2026 como en 2027. Las nuevas estimaciones indican un incremento del 2,3% en 2026, lo que representa un aumento de tres décimas respecto a lo pronosticado en octubre, y un 1,9% para 2027, ligeramente por encima de las expectativas anteriores de la institución con sede en Washington.
A pesar de que las cifras de crecimiento del FMI marcan una desaceleración notable con respecto al crecimiento del 2,9% del PIB previsto para 2025, España se posicionará este año como la economía europea con el crecimiento más robusto, superando casi el doble el ritmo de expansión de la eurozona, que se estima en un 1,3%. Además, se quedará a solo una décima del crecimiento esperado en Estados Unidos, que es del 2,4%.
Con la reciente revisión del FMI, las proyecciones para España ya superan la expectativa del propio Gobierno español, que en noviembre estimaba un crecimiento del 2,2% para 2026. Sin embargo, la nueva proyección del 1,9% para 2027 queda por debajo del 2,1% anticipado por el Ejecutivo. Si se cumplen estos pronósticos, 2027 marcaría el menor crecimiento anual para la economía española desde 2014, a excepción de la contracción provocada por la pandemia en 2020.
Las cifras resaltan el destacado rendimiento de la economía española en el contexto de las grandes economías desarrolladas, donde solo Estados Unidos presenta un crecimiento superior al de España en los próximos dos años, con proyecciones de 2,4% y 2% para 2026 y 2027, respectivamente.
El FMI también ha actualizado sus previsiones para la zona euro, elevando su pronóstico para el presente año a un 1,3%. Alemania, por su parte, verá un incremento de su proyección de crecimiento en 2026 hasta el 1,1%, mientras que se mantiene en el 1,5% para el año siguiente. Para Francia, cuanto a 2026, se prevé un crecimiento del 1% y la misma cifra para 2027. En cambio, Italia estima un crecimiento estacionario del 0,7% en ambos años.
Desde el FMI apuntan que el crecimiento algo más acelerado en 2027 se atribuirá a los aumentos en el gasto público, especialmente en Alemania, junto a un buen rendimiento en Irlanda y España. Sin embargo, subrayan que la modesta tasa de crecimiento proyectada para la eurozona se debe a problemas estructurales aún sin resolver.
Los expertos esperan que el efecto del aumento del gasto en defensa se empiece a notar más adelante, dado que los objetivos de gasto se fijan a largo plazo para 2035. Asimismo, la eurozona parece beneficiarse menos que otras regiones del impulso reciente en inversiones tecnológicas, mientras que los efectos de la crisis energética tras la invasión de Ucrania siguen impactando negativamente en el sector manufacturero.
En términos globales, las previsiones del FMI indican un crecimiento mundial del 3,3% para 2026, manteniéndose a la par del año anterior, y un 3,2% para 2027. En las economías avanzadas, se prevé una expansión del 1,8% este año y del 1,7% en el próximo, mientras que las economías emergentes verán un incremento del 4,2% en 2026, aunque se prevé un ligero descenso al 4,1% en 2027.
Para China, el FMI ha aumentado su pronóstico de crecimiento en 2026 al 4,5%, aunque recortó en dos décimas la previsión para el año siguiente, mientras que India experimentará un crecimiento estable del 6,4% en ambos años.
En su análisis, el FMI destaca que el crecimiento global sólido responde a un "equilibrio de fuerzas divergentes". Factores adversos derivados de cambios en políticas comerciales se ven compensados en parte por el crecimiento en inversión tecnológica, incluyendo la inteligencia artificial, así como por medidas de estímulo fiscal y condiciones financieras expansivas.
Aun así, el FMI previene que la estabilidad global podría verse amenazada por riesgos como la reevaluación de las expectativas en IA, que podría desincentivar la inversión y provocar correcciones en los mercados. Además, las tensiones comerciales y políticas podrían seguir afectando la actividad económica, especialmente si continúan generando incertidumbre en las cadenas de suministro y en los mercados.
El FMI también menciona que un aumento en el déficit fiscal y la elevada deuda pública podrían influir negativamente en las tasas de interés, afectando las condiciones financieras en general. Sin embargo, hay una nota positiva, ya que la inversión en IA podría fomentar un crecimiento sostenible si se traduce en incrementos significativos de productividad.
Por último, el FMI enfatiza la necesidad de restaurar las capacidades fiscales y garantizar la sostenibilidad de la deuda pública, abogando por un enfoque realista en las necesidades de gasto y promoviendo políticas comerciales claras y coherentes que reduzcan la incertidumbre y fomenten la inversión en diversos sectores.
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