Se prioriza la inclusión de alimentos saludables, provenientes de la región y cultivados de forma ecológica en las cestas de ayuda alimentaria
MADRID, 12 Nov.
Expertos en agroecología proponen un cambio en el modelo de las ayudas alimentarias para familias vulnerables que tenga en cuenta el acceso a una dieta saludable, la sostenibilidad y la producción local. El artículo titulado 'Derecho a la alimentación saludable y sostenible en contextos de vulnerabilidad: un análisis de experiencias institucionales y comunitarias' en la revista 'Diecisiete' analiza la garantía del derecho a una alimentación sana y sostenible en España.
Según los especialistas, las 'cestas' alimentarias entregadas a las familias vulnerables excluyen alimentos frescos, considerados fundamentales para una dieta saludable, y en cambio contienen una gran cantidad de alimentos azucarados y harinas refinadas. Además, no se tienen en cuenta criterios de sostenibilidad en cuanto a la procedencia de los productos, beneficiando principalmente a grandes empresas agroindustriales.
Por ello, proponen un cambio en el modelo de las ayudas alimentarias para garantizar el acceso a alimentos adecuados y acorde con los gustos de las personas, además de incluir criterios de sostenibilidad y apoyar a las producciones locales y ecológicas.
Además, señalan que vincular las ayudas a proyectos productivos locales y a redes de productores beneficiaría a las familias vulnerables al evitar intermediarios y ofrecería oportunidades a la producción local.
Pese a que se está trabajando en un cambio en este modelo de ayudas alimentarias, los expertos expresan dudas sobre si será capaz de abordar la inseguridad alimentaria de manera más sostenible, equitativa y saludable o si favorecerá a las grandes industrias agroalimentarias y superficies comerciales.
La agroecología, como ciencia, conjunto de prácticas y movimiento social, puede contribuir al derecho a la alimentación en distintos niveles, según los expertos. Esto incluye aumentar la disponibilidad y asequibilidad de alimentos, mejorar la nutrición, promover la sostenibilidad y fomentar la participación de los agricultores.
En este sentido, destacan que se están llevando a cabo experiencias que buscan garantizar el acceso a una alimentación más sana, sostenible y equitativa, apoyando a las producciones locales y al comercio local.
Además, los expertos señalan que existen mecanismos de respuesta ante situaciones de inseguridad alimentaria, desde experiencias institucionales territorializadas hasta respuestas comunitarias apoyadas en movimientos vecinales y redes de apoyo mutuo.
Por otro lado, reconocen que no es sorprendente que las entidades sociales y las redes de apoyo mutuo no siempre incluyan la perspectiva agroecológica, ya que la alimentación sana y sostenible tiene una prioridad baja en comparación con otras problemáticas.
Por último, sugieren que plantear el consumo y la alimentación como un derecho humano puede evitar culpar a las personas y ser un catalizador del cambio hacia una transición alimentaria. Entre sus propuestas, piden a las administraciones locales destinar recursos a infraestructuras y equipamientos públicos para una distribución más eficiente, promover acciones conjuntas entre organizaciones sociales y agroecológicas, y fomentar la autonomía de las personas que necesitan ayuda alimentaria evitando su estigmatización.
En conclusión, los especialistas enfatizan la necesidad de un cambio en el modelo de las ayudas alimentarias para garantizar una alimentación saludable y sostenible, apoyar a las producciones locales y promover la inclusión y autonomía de las familias vulnerables.
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