Sánchez Camacho califica la Operación Cataluña como un intento de victimización por parte del independentismo y desestima la validez de los audios.
En la mañana del 24 de marzo, la expresidenta del Partido Popular de Cataluña y actual diputada en la Asamblea de Madrid, Alicia Sánchez Camacho, ofreció su perspectiva sobre la controvertida 'Operación Cataluña'. Según ella, se trata de una "ficción de victimismo independentista" carente de fundamento. Sus comentarios se produjeron en una comparecencia ante la comisión del Congreso que investiga el asunto, donde rechazó la veracidad de los audios recientes divulgados por la emisora 'Rac1', que la implican en una supuesta conspiración para desacreditar a políticos independentistas.
Sánchez Camacho admitió haber mantenido conversaciones telefónicas y reuniones con el comisario retirado José Manuel Villarejo, aunque cuestionó la versión de que se haya encontrado en su residencia. Defendió que, durante su mandato al frente del PP catalán, se reunió con numerosas personas para discutir temas políticos, pero nunca con la intención de llevar a cabo las supuestas "barbaridades" vinculadas a una supuesta policía patriótica.
En su intervención, fue enfática al afirmar que nunca entregó a Villarejo un listado de políticos que debieran ser investigados. "No doy ninguna lista, jamás, no tengo competencias, era una simple diputada", insistió, reafirmando que siempre ha actuado dentro de los límites del Estado de Derecho.
Al igual que su colega María Dolores de Cospedal, quien había comparecido anteriormente, también rechazó la autenticidad de los audios de este lunes, alegando que desconoce su origen, así como su eventual edición o manipulación, y subrayó que no estaban bajo custodia policial. "Solo considero válidos los audios como pruebas en un procedimiento judicial", enfatizó Sánchez Camacho.
Además, se presentó como "víctima" de grabaciones realizadas en el restaurante La Camarga en 2010, donde mantuvo un diálogo con Victoria Álvarez, quien ha tenido relación con la familia Pujol. También aludió a grabaciones que, según su denuncia, fueron efectuadas en su propio hogar por el gobierno de la Generalitat.
Respecto a las acusaciones de haber prometido 50.000 euros a Victoria Álvarez a cambio de su testimonio en la Audiencia Nacional sobre las finanzas Pujol, Sánchez Camacho negó rotundamente tales afirmaciones. Recalcó que la justicia ya había tratado el tema por su iniciativa, dictando sentencias en 2014. "No tengo que abonar nada a nadie. La conocí en un almuerzo y mantuve algunas conversaciones, pero no sé nada más de ella", declaró.
Por su parte, el diputado de Bildu, Jon Iñarritu, le cuestionó por qué denunció las grabaciones ocurridas en La Camarga, pero no hizo lo mismo con las de Villarejo. En respuesta, Sánchez Camacho explicó que decidió no hacerlo porque no quería "dedicar un minuto más" a lo que considera una "estructura ficticia de victimismo independentista" que solo ha causado perjuicio a quienes defienden el constitucionalismo.
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