En Madrid, el 2 de octubre, más de 10.000 estudiantes, tanto de secundaria como universitarios, se han movilizado en 40 localidades de España en una manifestación contra lo que consideran un "genocidio sionista" en Gaza, exigiendo apoyo para la Global Sumud Flotilla (GSF), cuyos barcos fueron detenidos por Israel mientras intentaban llevar ayuda humanitaria a la región.
La manifestación en Barcelona, que reunió a 6.500 personas según la Guardia Urbana, ha generado controversia tras la intervención de la policía. Un menor fue denunciado por vandalismo al colocar pegatinas pro Palestina en un establecimiento, aunque no fue arrestado y fue entregado a sus padres tras la intervención de otros manifestantes que pidieron su liberación.
Cuatro jóvenes también fueron identificados por la policía en la plaza de Sant Jaume, donde concluyó la marcha. Durante la manifestación, algunos participantes pegaron pegatinas en varias cadenas reconocidas como Starbucks, KFC y Carrefour, y se registraron incidentes menores, incluyendo el lanzamiento de petardos y objetos contra las ventanas de algunos locales.
A pesar de los incidentes, la manifestación barcelonesa ha repetido los mensajes de otras ciudades: demanda de solidaridad con la llamada 'Flotilla de la Libertad', exigencia de ruptura de relaciones diplomáticas con Israel y un llamado a organizaciones y sindicatos para organizar una huelga general, argumentando que la presión sobre los gobiernos es esencial para detener lo que consideran un genocidio.
Lua Millet, portavoz del Sindicat d'Estudiants, expresó su convicción a la prensa de que se están posicionando "del lado correcto de la historia". En un manifiesto leído en la Plaza de Sant Jaume, se exigió la terminación de relaciones con el "Estado genocida de Israel", acusando a las administraciones de complicidad y criticando específicamente las políticas del presidente estadounidense Donald Trump, al tiempo que pidieron el alto a los planes de rearme.
Oriol Francesc, coordinador del sindicato educativo Ustec.Stes, afirmó que la comunidad educativa está comprometida en la defensa de la paz y los derechos humanos, indicando que su presencia en la marcha era fundamental para apoyar a los estudiantes.
En Madrid, alrededor de 4.000 jóvenes también se unieron a la marcha, ondeando banderas palestinas y kufiyas. Durante el evento, expresaron su descontento hacia la presidenta de la comunidad, Isabel Díaz Ayuso, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lanzando consignas sobre la urgencia de responder ante las acciones de Israel.
La manifestación en la capital se llevó a cabo sin grandes incidentes, salvo por algunos jóvenes que se sintieron mal debido al calor. Los representantes del Sindicato de Estudiantes reiteraron los mensajes de apoyo a la Flotilla, la ruptura de relaciones con Israel y la convocatoria a huelga general, subrayando que "hay que frenar lo que sea necesario".
Juliana, una vocera de la Flotilla de la Libertad, agradeció la asistencia de los jóvenes en la marcha, expresando su gratitud en nombre de los detenidos y aquellos que siguen intentando llegar a Gaza. En tanto, otra portavoz de la plataforma 'Marea Palestina' declaró su solidaridad con los estudiantes y prometió no cesar en la lucha por la causa.
Asimismo, en el País Vasco, la movilización fue significativa, liderada por Ikasle Sindikatua. En Bilbao, Laura Luengo, portavoz de la organización, destacó la inconsistencia del Gobierno central al enviar un buque para proteger a la Flotilla y luego ceder ante presiones, lo que calificó de vergonzoso. Se hicieron críticas similares al PNV durante la marcha, que se detuvo brevemente frente a la sede de su partido.
Luengo también denunció la represión en algunos centros educativos, donde a estudiantes se les ha indicado hacer paros en lugar de huelgas. Aparte de las manifestaciones, una cadena humana recorrió las calles de Bilbao, finalizando en la subdelegación del Gobierno, donde se alzaron banderas palestinas en apoyo a la causa.
En diversas partes del país, las protestas continuaron. En Pamplona, un grupo de estudiantes organizó una sentada frente al Parlamento de Navarra, interrumpiendo el tráfico. En Santander, 150 jóvenes se unieron al ex presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, quien instó a que la comunidad estudiantil continúe con sus manifestaciones contra lo que calificó de "genocidio evidentemente documentado" en Gaza.
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