Europa encabeza la inversión en acero ecológico, dejando rezagados a otros continentes, revela un informe.
En un reciente análisis del Instituto de Investigación Grantham, se revela que Alemania lidera en compromisos de apoyo estatal para el desarrollo de acero bajo en carbono, integrando esfuerzos similares de Francia, Bélgica y los Países Bajos. En contraste, naciones como Japón e India parecen permanecer rezagadas en estos esfuerzos, lo que plantea preguntas sobre su futuro en el ámbito de la sostenibilidad industrial.
El estudio, cuyos hallazgos fueron presentados por el investigador Sangeeth Selvaraju, destaca la relevancia de la descarbonización en la industria del acero, un desafío crítico que afecta entre el 7% y el 9% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global. En términos específicos, Alemania contribuye con el 7% de sus emisiones a este sector, mientras que India y el sudeste asiático registran cifras más elevadas, del 12% y el 15%, respectivamente. Japón tampoco se queda atrás, con un 14% de sus emisiones de CO2 derivadas de esta industria.
En este contexto, Alemania ha destinado un impresionante monto de 7.000 millones de euros para fomentar el desarrollo del acero de bajo carbono, lo que la convierte en la nación con el mayor apoyo estatal en este ámbito. Francia, Bélgica y los Países Bajos le siguen con compromisos significativos, lo que pone de manifiesto la ambición climática de Europa y su reconocimiento de la necesidad de intervención pública para lograr la descarbonización del acero.
El informe también sugiere que es crucial un mayor apoyo gubernamental para contrarrestar los desafíos del mercado y la fuga de empresas siderúrgicas fuera de Europa. Este entorno de inversión es fundamental mientras los Estados intentan minimizar el impacto de una posible deslocalización de proyectos relacionados con el acero y sus bajas emisiones.
Por su parte, aunque Japón ha manifestado esfuerzos a través de su Fondo de Innovación Verde, su apoyo no alcanza aún el nivel de sus contrapartes europeas. De hecho, se evidencia una discrepancia considerable entre las políticas anunciadas y los compromisos financieros reales en una variedad de naciones.
India, a pesar de haber prometido un significativo apoyo financiero que asciende a 15.000 millones de rupias indias para la descarbonización de su industria siderúrgica, enfrenta dificultades en la implementación efectiva de estos planes para el año 2025.
El estudio también apunta que el exceso de capacidad en la industria siderúrgica, principalmente por la producción en China, continúa generando preocupación sobre la rentabilidad del sector a escala global, afectando a productores desde Europa hasta la India. Aunque se anticipa una demanda constante de acero a nivel mundial, algunos países en desarrollo, como India, se perfilan como los principales beneficiarios de la expansión de la capacidad siderúrgica, impulsada por el crecimiento económico interno.
Además, aunque China ha anunciado proyectos de acero de bajas emisiones, el respaldo estatal a estas iniciativas sigue siendo incierto, lo que genera dudas sobre la transparencia de los subsidios destinados a la industria. Este panorama complica la proyección de un cambio significativo en las emisiones globales de acero.
Para abordar estos problemas, Selvaraju sugiere la creación de un fondo internacional que apoye la innovación en acero con bajas emisiones de carbono, con el respaldo de Japón y la Unión Europea. También propone fomentar alianzas estratégicas con economías emergentes que permitan optimizar la producción de hierro bajo en carbono y su integración en la cadena de suministro global.
El investigador concluye advirtiendo que si la capacidad siderúrgica en estas naciones se deja a merced de prácticas convencionales, los generosos subsidios destinados a reducir las emisiones en otros mercados podrían tener un impacto limitado en la reducción de las emisiones globales del acero.
Categoría:
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.