La industria del libro en España pide protección ante el uso de obras por IA y precio fijo
La FGEE reclama protección de derechos de autor frente a la IA y mantiene el precio fijo en libros para fortalecer el sector en España.
La Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) ha presentado un decálogo con medidas para defender los derechos de autor y mantener el precio fijo de los libros. Entre sus propuestas, destaca un acuerdo con el Estado para regular el uso de obras protegidas en el entrenamiento de inteligencia artificial (IA).
Este sector, que generó en 2025 una facturación de más de 7.000 millones de euros y emplea a más de 43.000 personas, busca que el Gobierno tome medidas concretas para garantizar la protección de la propiedad intelectual frente a prácticas como la piratería digital, que afecta a más del 50% de los libros electrónicos descargados sin autorización.
La petición también contempla la defensa del precio fijo, considerado una herramienta clave para mantener la diversidad editorial y la competencia justa. La federación reclama además un plan de ayudas para las pequeñas y medianas editoriales y un refuerzo en las inversiones en fondos bibliográficos para bibliotecas públicas y escolares.
Desde una perspectiva política, estas demandas se inscriben en un contexto en el que la industria cultural española busca consolidar su posición frente a los desafíos tecnológicos y económicos. La regulación del uso de obras en IA y la protección de los precios están en línea con las prioridades del sector para preservar la sostenibilidad y la diversidad del mercado editorial.
El sector editorial ha advertido que la falta de un marco legal adecuado puede afectar la innovación y la cohesión social, ya que la lectura y la cultura son fundamentales para la formación y la igualdad de oportunidades. La postura de la FGEE refleja la necesidad de un compromiso político firme en la protección de estos valores y recursos culturales.
En el contexto actual, la demanda de mayor regulación y apoyo público sugiere que la industria del libro busca influir en las próximas agendas políticas. La integración de estas medidas en los programas de gobierno podría ser decisiva para garantizar un panorama editorial más justo y sostenible en los próximos años.