En un trágico evento que ha sacudido a Minneapolis, un hombre ha sido abatido por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos. Este incidente se produce solo dos semanas después de que un agente federal disparara y matara a la ciudadana estadounidense Renee Good, lo que ha intensificado las tensiones en la comunidad con respecto a las operaciones de inmigración.
El jefe de policía de Minneapolis, Brian O'Hara, ha confirmado la muerte del hombre a través de publicaciones en el 'Minnesota Star Tribune', destacando la gravedad de la situación. Aparentemente, los agentes de ICE pidieron a la policía local que se alejara del lugar, pero O'Hara rechazó esta solicitud, priorizando la seguridad y la transparencia en la respuesta policial ante tal incidente. También se ha decidido aumentar la presencia policial en la zona, cancelando permisos y llamando a todos los agentes a trabajar, excepto aquellos que estaban de turno nocturno.
Ya se han trasladado a varios testigos a una instalación estatal, donde estarán bajo el escrutinio de la Oficina de Detención Criminal de Minnesota, que está en camino a la escena para investigar lo ocurrido. Este tipo de situaciones nunca son fáciles y requieren una revisión exhaustiva.
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, ha expresado su indignación en una serie de tuits tras el tiroteo, calificándolo de inaceptable. Ha hecho un llamado directo al presidente para que detenga las operaciones de ICE en el estado, alegando que Minnesota está cansada de la violencia y que se necesita una revisión completa del personal federal presente en el área.
El Ayuntamiento también ha confirmado la participación de agentes federales en el tiroteo, instando a los ciudadanos a mantener la calma y evitar el área del incidente. Aún se están recabando detalles sobre las circunstancias que rodearon el suceso.
El viernes, se llevó a cabo una masiva protesta en Minneapolis, donde miles de personas salieron a la calle para exigir el fin de las redadas del ICE y expresar su repudio ante lo que consideran abusos sistemáticos. Esta manifestación se enmarca en un mayor movimiento contra las políticas de inmigración del gobierno federal, incluido el llamado a una huelga general para hacer frente a dichas acciones.
Los organizadores de la protesta han formulado una serie de demandas contundentes, que incluyen la disolución del ICE en Minnesota y la apertura de investigaciones sobre los actos de sus agentes, así como el cese de financiamiento en futuros presupuestos federales. Además, se ha solicitado a las empresas que reconsideren sus vínculos con esta agencia federal.
A pesar de las frías temperaturas que han azotado el área, con mínimas de menos 23 grados centígrados, los ciudadanos han mostrado una notable resistencia, buscando hacer eco de su voz contra lo que consideran un ataque a sus derechos. El alcalde Jacob Frey ha manifestado su apoyo a estas movilizaciones, resaltando la determinación de los manifestantes.
La administración del presidente Donald Trump había justificado recientemente las operaciones de inmigración en Minnesota, alegando un incremento en la criminalidad. Esta razón ha sido objeto de polémica y debate entre los residentes, quienes cuestionan las tácticas del ICE y sus implicaciones en la comunidad.
Los incidentes recientes, incluida la trágica muerte de Renee Good y otras acciones controvertidas como la detención de un niño de corta edad, han generado una creciente preocupación y descontento entre los habitantes de Minnesota. La comunidad se enfrenta a un momento crítico, donde el diálogo y la reflexión se vuelven esenciales para abordar estos desafíos.
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