MADRID, 19 de enero - Ingenieros y expertos en infraestructura ferroviaria califican de "extraño" el descarrilamiento de un tren Iryo que tuvo lugar en Adamuz, Córdoba, el pasado domingo. Este incidente no solo afectó a la unidad descarrilada, sino que también causó el desvío de otro tren que circulaba por la vía contigua en ese preciso momento. Según los analistas, el suceso podría deberse a una combinación de factores poco comunes.
Jesús Contreras Olmedo, miembro destacado de la Asociación de Ingenieros de Caminos del Instituto de Ingeniería de España, descarta la posibilidad de un error humano. El tren Iryo está equipado con un sistema de control de alta tecnología, el LZB, que opera casi de manera automática. "Es prácticamente inviable que una equivocación del maquinista haya ocasionado este accidente", afirmó a Europa Press.
Contreras también mencionó que la vía había sido renovada el año anterior, lo que refuerza la idea de que no debería haber problemas estructurales que justifiquen el incidente. "Los trenes son relativamente modernos y la línea es recta, lo cual suele ser un factor positivo en términos de seguridad", agregó.
Sin embargo, el ingeniero reveló que algunos conductores habían manifestado preocupaciones sobre la catenaria y ciertas inestabilidades en la rodadura, lo que podría ser un indicio de que el mantenimiento no se ha realizado de manera óptima. "Es posible que, al final de la tarde, se haya producido un pequeño fallo en el desnivel de la vía", especuló.
Un hecho que llamó la atención de Contreras es que el coche número 6 había salido del taller a principios de enero. Esto podría ser relevante, ya que "tendría que revisarse si hay algún problema en la rueda", sugirió.
Respecto a las características del tren, Contreras mencionó su "fuerte aceleración", afirmando que una combinación de esta aceleración y una pequeña falta de nivelación podría haber causado la desestabilización del vehículo, lo que resultó en el descarrilamiento.
A pesar de la gravedad del accidente, el experto reitera que los trenes de alta velocidad son extremadamente seguros. "Sin lugar a dudas, el sistema es muy fiable; los pasajeros pueden estar tranquilos", afirmó.
Contreras también destacó que resulta necesario investigar el accidente de manera exhaustiva, ya que "los incidentes suelen ser el resultado de múltiples causas". Señaló que la investigación podría prolongarse durante tres o cuatro meses antes de llegar a conclusiones definitivas.
José María Pérez Revenga, presidente del Comité de Edificaciones e Infraestructuras del Instituto de Ingeniería de España, hizo hincapié en que el accidente no está relacionado con la velocidad. Aseguró que los maquinistas son plenamente conscientes de los límites de velocidad en cada punto del recorrido, y que no habría razón para realizar ajustes si las pruebas previas se han realizado correctamente.
Pérez Revenga insistió en la importancia de un mantenimiento adecuado tanto de los trenes como de la infraestructura ferroviaria. A pesar de que, en su opinión, es poco probable que un fallo humano haya causado el descarrilamiento, enfatizó que las cajas negras de los trenes son esenciales para entender lo ocurrido y que es prematuro especular sobre las causas antes de obtener información concreta.
El Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid (COIIM) apunta que los descarrilamientos suelen deberse a diversos factores, entre los que se incluyen la infraestructura, el material rodante, la operación y factores externos. Recalcan la importancia de un análisis integral para identificar mejoras y prevenir futuros accidentes.
Desde la perspectiva de la ingeniería, el vicepresidente de la Comisión de Transportes del COIIM, José Cañizares, aclaró que la velocidad es solo uno de los múltiples factores que inciden en el funcionamiento de un tren. "La velocidad se establece en función del diseño de la infraestructura y de los protocolos operativos. En este caso, no hay evidencia de una relación causal directa", manifestó.
Cañizares también considera que, aunque fenómenos climáticos extremos pueden influir, los sistemas ferroviarios están diseñados para manejar una amplia gama de condiciones meteorológicas. Aún sin una información oficial sobre el incidente, parece poco probable que la climatología haya jugado un papel determinante.
Martín Perea, ingeniero especializado en transportes, mencionó que la zona del accidente presenta cambios de vía que podrían haber complicado la situación. Aunque advirtió que la distancia entre los trenes era muy corta, lo que dificulta comprobar una invasión de vías, enfatizó que se requiere una investigación exhaustiva para esclarecer los hechos.
A medida que avanzan las investigaciones, Perea estima que la reparación de la vía podría ser rápida si se le da prioridad. Sin embargo, será crucial retirara primero el material afectado, lo que puede generar la interrupción del servicio por un tiempo considerable. "Históricamente, el tren ha sido un medio de transporte seguro en nuestro país", concluyó.
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