Crónica España.

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El Papa llama a la acción por la paz y la justicia al comenzar la Semana de Oración por la Unidad Cristiana.

El Papa llama a la acción por la paz y la justicia al comenzar la Semana de Oración por la Unidad Cristiana.

El Papa León XIV ha inaugurado este domingo la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, haciendo un llamado a todos los fieles para que integren en sus plegarias un anhelo de unidad entre los cristianos y un firme compromiso con la paz y la justicia global.

Durante el rezo del Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico, el Pontífice instó a las comunidades católicas a intensificar sus oraciones en pro de una unión visible entre todos los cristianos. "Este esfuerzo de unidad debe ir de la mano con el compromiso por la paz y la justicia en nuestro mundo", afirmó el Santo Padre.

El Papa también dirigió su atención hacia la severa crisis humanitaria que enfrenta la población del este de la República Democrática del Congo, que se ve forzada a abandonar su hogar, principalmente hacia Burundi, debido a la violencia que azota la región. "Oremos para que prevalezca el diálogo y la reconciliación entre las partes en conflicto", deseó, extendiendo su oración a las víctimas de las recientes inundaciones en el sur de África.

En su reflexión dominical, León XIV se basó en un pasaje del Evangelio de Juan que retrata a Juan el Bautista reconociendo en Jesús al Cordero de Dios, el esperado Mesías. Según el Papa, el Bautista habría podido aprovechar su popularidad, dado que gozaba del cariño de las multitudes y era temido por las autoridades de Jerusalén.

Sin embargo, subrayó el Pontífice, Juan nunca se dejó llevar por la tentación del éxito personal; más bien, reconoce su propia insignificancia ante la grandeza de Cristo. "Su misión es preparar el camino del Señor, y al reconocer su presencia, lo hace con alegría y humildad, retirándose a un segundo plano. Su testimonio es crucial y relevante para nosotros hoy", destacó el Obispo de Roma.

Para cerrar su mensaje, el Papa enfatizó que la auténtica felicidad no surge de "sucedáneos que ofrecen una ilusión de éxito y fama", sino de la certeza de ser amados y deseados por nuestro Padre celestial, creando así una verdadera base para la alegría y la grandeza en nuestras vidas.