El pasado mes de febrero, España ha registrado una notable disminución en la superficie quemada por incendios forestales, con un total de 2.480,03 hectáreas afectadas. Esta cifra representa una drástica caída del 70,9% en comparación con el mismo periodo del año anterior, cuando la devastación alcanzó las 8.510,36 hectáreas. Además, la media de las hectáreas quemadas en la última década ha sido de 8.321, lo que sitúa a este año como uno de los menos dañinos en términos de incendios, según informaciones del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
En este contexto, 2024 se posiciona como el cuarto año consecutivo con las menores cifras de superficie quemada en la última década. De los 582 incidentes registrados, 325 han sido clasificados como conatos, es decir, siniestros que no han superado la hectárea de afectación. Curiosamente, hasta la fecha no se ha reportado ningún gran incendio que supere las 500 hectáreas.
El desglose de los datos indica que el 55,67% de los siniestros han ocurrido en el noroeste del país, seguido del Mediterráneo con un 17,01%, las comunidades interiores con un 26,29% y Canarias, que ha sufrido un 1,03% de los incidentes. Asimismo, el noroeste concentra el 90,78% de la superficie arbolada afectada, mientras que el Mediterráneo y las comunidades interiores solo presentan cifras del 6,11% y 3,12%, respectivamente.
En cuanto a la superficie forestal en general, el noroeste acumula un 92,63% del total afectado, en contraste con el 2,43% del Mediterráneo y el 4,94% de las comunidades interiores. Al observar el tipo de vegetación, se ha perdido 143,89 hectáreas de arbolado, mientras que 2.187,28 hectáreas de matorrales y monte abierto, así como 148,86 hectáreas de pastos y dehesas, también han sufrido el impacto de las llamas.
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