Unas 5,000 feministas abolicionistas, según las organizadoras, y alrededor de 2,000, según la Delegación del Gobierno, se manifestaron en la Gran Vía de Madrid, convocadas por el Foro de Madrid y el Movimiento Feministas. La movilización tuvo lugar el 25 de noviembre, con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y las asistentes expresaron su rechazo a la violencia machista a través de diversas frases de protesta como "el machismo es terrorismo" y "ninguna mujer sin protección, ningún maltratador sin castigo".
La marcha empezó pasadas las 19:00 horas y reunió a feministas de base, quienes se consideran parte del movimiento histórico alzando su voz con el lema "Aquí están las feministas abolicionistas". Bajo un gran cartel que decía 'Contra la violencia machista y el negacionismo basta de abandono institucional', los asistentes entonaron frases que denunciaban el maltrato y la opresión de género.
Entre los cánticos se escucharon duras críticas hacia la prostitución, denominando esta práctica como una forma de "violación". Las manifestantes también ilustraron las potenciales amenazas que enfrentan las mujeres, con lemas que advertían sobre "puteros" y la violencia que esta actividad conlleva. A su vez, proclamaron que el porno no es una expresión amorosa, sino un acto de dominación.
Los carteles que portaban las feministas demandaban un mayor respeto hacia las mujeres, solicitando sanciones severas para los violadores y haciendo un llamado a "romper el silencio". Mensajes como "El amor no es la ostia" y "016 denuncia el maltrato" fueron visibles entre la multitud.
Las organizadoras también cuestionaron la gestión de dispositivos de control para agresores machistas y consideraron inaceptables fallos en este sistema. Pidieron la rendición de cuentas de las autoridades y una mejor utilización de recursos públicos para garantizar la protección de las mujeres.
Asimismo, han clamado por la creación de juzgados preparados adecuadamente para manejar todas las formas de violencia contra el género femenino de manera efectiva. También exigen políticas robustas y recursos suficientes para combatir la violencia machista y sexual.
La propuesta de una ley abolicionista para la prostitución fue un punto central en sus demandas, argumentando que una legislación contra la trata no es suficiente para erradicar la prostitución, al carecer de garantías para las mujeres y no reducir la demanda.
Adicionalmente, manifestantes instaron a que el tema de los vientres de alquiler sea tipificado como delito en España, insistiendo en la necesidad de un enfoque más riguroso a nivel internacional. En este sentido, enfatizaron la importancia de que la sociedad se una para presionar a las instituciones en defensa de los derechos de las mujeres.
Este evento se suma a otro que se lleva a cabo ese mismo día bajo la organización de la Comisión 8M, mostrando la evidente división en el movimiento feminista de la capital española. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, participó en ambas marchas, similar a su presencia en el Día Internacional de la Mujer el pasado mes de marzo.
Redondo, quien acudió junto a otras ministras, hizo un llamado a la necesidad de consensos en torno a la violencia de género, expresando que el Gobierno de España busca avanzar hacia una igualdad real de oportunidades en ese frente. Sin embargo, su presencia no fue bien recibida por todos, y algunas mujeres sostuvieron carteles pidiendo su dimisión debido a la falta de acciones efectivas en el área.
El acto también contó con la presencia de una delegación del Partido Popular, cuyo vicesecretario de Igualdad, Jaime de los Santos, criticó al Gobierno por supuestamente instrumentalizar la lucha feminista con fines políticos, argumentando que ha contribuido a que el feminismo esté más fragmentado que nunca.
Durante el manifiesto, las asistentes pidieron la dimisión de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, citando recortes en fondos dedicados a combatir la violencia machista como uno de los motivos de su descontento. Entre los participantes, una joven de 24 años expresó su preocupación por el retroceso en las libertades de las mujeres.
Una mujer de 73 años enfatizó que la lucha por la igualdad de género está lejos de haber terminado, señalando que el debate en torno a la prostitución y los vientres de alquiler sigue siendo urgente. Por su parte, un joven de 26 años recalcó la necesidad de un compromiso constante para combatir la violencia contra las mujeres, a pesar de los avances que se crean estar logrando.
Finalmente, las organizadoras conmemoraron a las mujeres que han perdido la vida a causa de la violencia de género, reafirmando su exigencia de un fin al abandono institucional que sufren las afectadas. "Estamos aquí para decir basta", concluyeron.
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