Crece la indignación y el sufrimiento frente a los homicidios de género, afirma el exdelegado Miguel Lorente.
En Madrid, a 10 de diciembre, el exdelegado del Gobierno en la lucha contra la Violencia de Género, Miguel Lorente, ha compartido su inquietud por el notable aumento de la intensidad emocional en los homicidios de mujeres a manos de sus parejas en los últimos años. Según Lorente, la rabia y la carga emocional asociadas con estos crímenes han alcanzado niveles alarmantes.
La preocupación de Lorente surge a raíz de los recientes cuatro asesinatos relacionados con la violencia de género ocurridos en diciembre, a la espera de un posible quinto caso en Valencia, lo que elevaría la cifra de homicidios machistas a 46 en lo que va del año. Este dato revela una realidad compleja que requiere atención inmediata.
Durante la última década, el número de puñaladas utilizadas en estos crímenes ha incrementado en más de un 50%, lo que contrasta con una disminución general del 19% en el total de homicidios de mujeres. "Estos actos reflejan una ira y rabia desmedida, con una carga emocional notablemente mayor", subrayó Lorente, indicando una tendencia inquietante.
El exdelegado también apuntó a la polarización social y el creciente antagonismo hacia las políticas de igualdad como posibles factores que alimentan esta situación. Según él, esta crítica constante puede estar exacerbando la violencia, al ser percibida como un ataque contra la identidad masculina.
Otro dato importante que destacó fue la reducción en el número de suicidios entre los agresores tras cometer un homicidio. Según las estadísticas del Ministerio de Igualdad, en 2025, solo un 11% de los presuntos agresores se quitaron la vida después de ser acusados de violencia de género. "El suicidio del agresor suele indicar su percepción del rechazo social que enfrentará tras el crimen", argumentó Lorente.
Además, el exdelegado enfatizó que un agresor que siente algún tipo de aceptación por parte de su entorno tiene menos probabilidades de tomar esta decisión drástica. "La disminución de suicidios puede ser un reflejo de la aceptación errónea de la violencia como una solución a problemas que creen que justifican este tipo de respuestas", añadió.
Sobre la naturaleza de la violencia de género, Lorente delineó cuatro factores clave: el machismo estructural, la influencia estacional que aumenta el riesgo durante periodos de ruptura de rutinas familiares, el "efecto paso a la acción" que se produce tras el conocimiento de casos previos de homicidio, y el negacionismo de la violencia de género, que fomenta la desconfianza en el sistema de justicia y refuerza a los agresores.
El exdelegado hizo un llamado urgente para abordar la concentración de casos de violencia machista, advirtiendo que es crucial mitigar los factores de riesgo. "Cuando varios factores negativos se acumulan, es fundamental tomar medidas efectivas para contrarrestarlos", enfatizó.
Para lograr esto, propuso una intervención activa de los entornos que sean testigos o conozcan situaciones de violencia, así como mejorar la participación del sistema sanitario y la valoración del riesgo en estos casos complejos.
Finalmente, Lorente reflexionó sobre la influencia de factores estacionales como el inicio de diciembre, señalando que estos pueden alterar las expectativas en cuanto a la aparición de crímenes violentos, que a menudo se intensifican durante las festividades. "Es esencial que, dado el carácter individual de cada caso, se adopten medidas generales para abordar esta problemática", concluyó.
Por su parte, el Ministerio de Igualdad reportó este martes tres nuevos casos de asesinatos machistas en Toledo, Sevilla y Barcelona, sumándose a un crimen registrado en Alicante hace una semana. Actualmente, el departamento liderado por Ana Redondo está recopilando información sobre un posible caso de violencia de género en Valencia, y desde octubre de 2025, se han confirmado un total de 17 asesinatos relacionados con esta problemática.
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