En una clara manifestación de desacuerdo, España junto a 35 naciones han expresado su rechazo a los borradores recentamente presentados en el marco de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático, vinculados a los resultados de la Cumbre del Clima (COP30) celebrada en Belém, Brasil. Este comunicado se emitió el 21 de noviembre y refleja una preocupación creciente sobre el avance de las negociaciones climáticas.
Los países firmantes, a través de una carta dirigida a la presidencia brasileña, han señalado que el documento actual no cumple con los estándares mínimos necesarios para asegurar un resultado legítimo en la cumbre. La misiva, según fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España, destaca la urgencia de revisiones que contemplen las inquietudes expresadas por la mayoría de los estados participantes.
El llamado a la revisión se ha realizado de manera respetuosa, pero con un tono firme, enfatizando la necesidad de que se restablezca un equilibrio que aporte ambición y credibilidad al proceso. A su vez, los firmantes han manifestado su disposición a colaborar de manera constructiva para alcanzar un consenso que beneficie a todos los involucrados.
Una de las demandas más críticas ha sido la inclusión de una hoja de ruta que garantice una transición justa, ordenada y equitativa, que permita alejarse de la dependencia de los combustibles fósiles. También han expresado su descontento por la omisión de estrategias para abordar la interrelación entre la crisis climática y la biodiversidad, subrayando la necesidad urgente de detener la deforestación.
Los países firmantes resaltan, además, que cualquier acuerdo debe ir acompañado de compromisos concretos en áreas de financiación, tecnología y desarrollo de capacidades. Sin este respaldo, advierten, los planes sobre sostenibilidad caerían en la mera palabrería y la ejecución de las iniciativas se tornaría impracticable.
Por último, han expresado su preocupación por ciertas narrativas que sugieren que aquellos que buscan un enfoque ambicioso estarían impedidos de avanzar en las negociaciones climáticas. Según afirman, esta visión distorsiona la realidad, ya que el verdadero obstáculo radica en los paquetes de propuestas que excluyen elementos claves con la esperanza de que sean aceptados sin cuestionamientos, reflejando solo lo que resulta conveniente para un grupo selecto.
En total, junto a España, la carta de rechazo ha sido firmada por países como Austria, Bélgica, Chile, Alemania, Francia, México, entre otros, consolidando un frente amplio en la búsqueda de un enfoque responsable y ambicioso para enfrentar el desafío climático global.
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