El Papa aboga por una paz auténtica y el diálogo constructivo, rechazando las confrontaciones verbales.
El Vaticano ha sido escenario de un significativo llamado a la paz por parte del Papa León XIV, quien ha instado a una "paz desarmada y desarmante" en su más reciente discurso. En un contexto internacional cargado de tensiones, el Santo Padre ha subrayado la importancia de no usar las palabras como armas, un mensaje de sobria relevancia en el turbulento clima actual.
En una ceremonia el pasado sábado, el Papa recibió las cartas credenciales de trece nuevos embajadores que representarán a distintos países ante la Santa Sede, incluyendo naciones como Uzbekistán, Moldavia y Baréin. Este acto se enmarca en el contexto del Año Jubilar de la Esperanza, donde se enfatizó la necesidad de recuperar la confianza, tanto en la Iglesia como en la sociedad, un principio que debería guiar nuestras interacciones diarias y nuestras relaciones internacionales.
Durante su discurso, el Papa hizo eco de sus primeras palabras como obispo de Roma, recordando la invocación de paz de Cristo: "la paz esté con vosotros". En este sentido, renovó su invitación a trabajar por una paz que va más allá de la simple ausencia de conflictos, proponiéndola como un compromiso activo que requiere del sacrificio del orgullo y la venganza.
León XIV enfatizó que ante la creciente fragmentación geopolítica, la construcción de esta paz se vuelve cada vez más urgente. El Papa destacó que en estas crisis, quienes más sufren son los pobres y los marginados, un recordatorio de que la justicia social debe ser el centro de cualquier política exterior.
Al citar a su predecesor, el Papa Francisco, subrayó que "la medida de la grandeza de una sociedad se encuentra en la forma en que trata a los más necesitados". Esta cita resuena con fuerza en un mundo donde las disparidades e injusticias son cada vez más visibles.
León XIV aseguró que la Santa Sede no permanecerá indiferente ante las injusticias y violaciones de derechos humanos que ocurren en el ámbito global. La diplomacia de la Iglesia está, por tanto, orientada hacia el bienestar de la humanidad, poniendo especial atención en aquellos que se encuentran en situaciones vulnerables.
Finalmente, el Papa instó a los nuevos embajadores a colaborar con la Santa Sede en el impulso de una cooperación multilateral necesaria en estos tiempos difíciles. Su esperanza es que, juntos, se puedan establecer las bases para un mundo más justo y pacífico, donde la solidaridad sea la norma y no la excepción.
Tags:
Categoría:
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.