División entre feministas en el 25N en la capital: protestan contra el racismo y el negacionismo de la violencia de género.
En Madrid, el próximo martes 25 de noviembre, se producirá una nueva fractura en el movimiento feminista con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Activistas se reunirán para manifestarse, centrando sus críticas en el racismo y lo que consideran negacionismo sobre la violencia de género.
La primera de las marchas será organizada por el Foro de Madrid y el Movimiento Feminista, quienes se congregarán a las 18:30 horas en la confluencia de las calles Alcalá y Gran Vía, concluyendo su recorrido en la Plaza de España. Según indican las organizaciones, buscan arrojar luz sobre lo que consideran el negacionismo proveniente de la ultraderecha y exigen una mayor atención por parte de las instituciones en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, así como una revitalización de las políticas de igualdad entre géneros.
Entre las exigencias de estas agrupaciones se encuentran un enfoque más efectivo en la lucha contra la violencia sexual, la cual estiman que está subreportada y afecta principalmente a las mujeres jóvenes. También piden la revocación de visitas de progenitores que enfrenten procesos penales por violencia machista y un aumento en la protección de niñas y adolescentes bajo tutela del Estado, quienes, según afirman, suelen estar desprotegidas frente a las redes delictivas.
Además, exigen la implementación de una Ley Abolicionista respecto al Sistema Prostitucional, así como legislación que garantice la protección de las mujeres contra la explotación reproductiva, que se manifiesta en el alquiler de vientres y la extracción de óvulos.
Las manifestantes también resaltan la falta de protección ante la violencia que, según sostienen, está normalizada por la pornografía, que es cada vez más accesible, especialmente para los jóvenes. Ven la violencia contra las mujeres como un problema de salud pública y sostienen que el sistema sanitario, al ser el más accesible para las víctimas, debe asumir un papel protagónico en este ámbito.
En este contexto, mencionan la existencia de herramientas de detección temprana de la violencia en varias comunidades, destacando que la eficacia de estas herramientas depende de la capacidad del personal sanitario para reconocer y abordar dichos problemas.
Las organizaciones feministas acusan a las autoridades de negligencia en esta crisis, sugiriendo que lo sucedido en Andalucía con los cribados del cáncer de mama es un ejemplo de la violencia institucional y de las consecuencias de los recortes y privatizaciones.
Asimismo, critican lo que consideran violencia institucional en el acoso a mujeres que ejercen su derecho al aborto, señalando que es igualmente violento administrar tratamientos hormonales a menores sanos.
Poco después, a las 19:00 horas, la Comisión 8M llevará a cabo su propia manifestación, comenzando en Atocha y avanzando hacia la Plaza de Jacinto Benavente, donde levantarán su voz contra la violencia racista y patriarcal. Esta marcha incluirá paradas en puntos simbólicos, donde se leerán manifiestos abordando la violencia institucional y la memoria de las mujeres perseguidas durante el régimen franquista.
Desde la Comisión 8M, consideran esencial resaltar el creciente problema de las violencias patriarcales y racistas, además de expresar su rechazo a la manipulación política de los movimientos de derecha que, según afirman, han negado y ocultado la violencia machista y sexual, especialmente centrada en las mujeres racializadas.
Con una crítica clara hacia los recortes económicos, indican que la violencia es un asunto estructural que va más allá del ámbito privado y se refleja en políticas globales, incluyendo un aumento del presupuesto destinado al armamento de otros países, lo que consideran un perpetuador de un modelo colonial e imperialista que afecta gravemente a los derechos de las mujeres en estos territorios.
Las críticas a las políticas de austeridad implementadas por el Gobierno regional y el Ayuntamiento son contundentes; aseguran que estas han generado un retroceso claro en términos de igualdad, mencionando la nueva implementación de los CIAM y la reducción de los Espacios de Igualdad.
Además, destacan el silencio cómplice y la participación de la Unión Europea en las violaciones de derechos humanos, señalando que estos actos tienen consecuencias devastadoras para las mujeres y las minorías en todo el mundo y condenando situaciones de violencia como las que se viven en Palestina, el Sáhara Occidental y otras crisis globales.
Hacen un llamado a la sociedad para unirse a la marcha convocada por la Comisión 8M, con el fin de elevar un "grito global contra las violencias" y avanzar hacia un feminismo que sea interseccional, internacionalista e inclusivo.
El año anterior, el 25 de noviembre, el feminismo en Madrid también se mostró dividido, con dos manifestaciones que congregaron a cerca de 6,500 asistentes, según la Delegación del Gobierno. El Foro de Madrid, que representa a las feministas 'clásicas', reunió a alrededor de 3,500 personas, quienes marcharon por la Gran Vía, exigiendo un firme combate al sexismo. En contraste, la Comisión 8M, que partió desde la Glorieta de Atocha, reunió a cerca de 3,000 participantes, quienes clamaron que "juntas, el miedo va a cambiar de bando."
Entre las asistentes se encontraban las ministras Ana Redondo y Pilar Alegría en la marcha del Foro, mientras que la Comisión 8M contó con la presencia de figuras como Irene Montero, Ione Belarra y Sira Rego, evidenciando las diferencias en las corrientes del feminismo actual.
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