En un notable movimiento geoestratégico, un contingente de aproximadamente 60 efectivos de las Fuerzas Armadas danesas aterrizó en el aeropuerto de Kangerlussuaq, en la isla más grande del mundo, Groenlandia, este lunes. Acompañados por el jefe del Ejército danés, Peter Boysen, el grupo realizó previamente una parada en Nuuk, la capital, donde otro contingente desembarcó como parte de un nuevo despliegue militar danés. Este hecho sigue a unas maniobras conjuntas llevadas a cabo por siete países de la NATO, en un contexto de creciente tensión con Estados Unidos sobre la soberanía de esta crucial isla.
El ministerio de Defensa danés ha clasificado este despliegue como una "aportación significativa" a la seguridad en la región. La llegada de las tropas se llevó a cabo desde dos aeropuertos diferentes, lo que demuestra la seriedad del compromiso danés en el área. La televisión pública de Dinamarca, DR, informó que algunos miembros del contingente llevaban insignias del Regimiento de Ingenieros de Skive, especializados en fortificaciones, desactivación de explosivos y construcción de posiciones defensivas contra amenazas externas.
Según información de la cadena TV2, el número exacto de soldados que han llegado a Kangerlussuaq es de 58, y su misión se extenderá por aproximadamente un mes. Durante este periodo, recibirán formación sobre cómo proteger infraestructuras y equipos críticos, un paso esencial dado el clima geopolítico actual.
En declaraciones realizadas al llegar a Kangerlussuaq, Boysen comentó que anticipa que estos ejercicios podrían volverse más estables y que la participación de naciones aliadas aumentará, aunque subrayó que todo depende de la situación a nivel internacional. Además, rechazó considerar el despliegue como una provocación hacia el presidente Trump, quien ha manifestado sus intenciones en relación a Groenlandia, argumentando que Dinamarca tiene responsabilidades tanto a nivel nacional como dentro de la OTAN.
Los ejercicios forman parte de la operación 'Resistencia Ártica', diseñada por Dinamarca y apoyada por la participación de tropas de diversas naciones como Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos, Finlandia y Noruega. Estas colaboraciones han sido sometidas a escrutinio por parte de Trump, quien ha insinuado posibles sanciones ante las actividades en la isla.
Al unísono, el Comando Norteamericano de Defensa Aeroespacial (NORAD) ha anunciado el despliegue de aeronaves en la base estadounidense de Pituffik, en Groenlandia. NORAD ha aclarado que estas operaciones son parte de actividades previamente programadas y destinadas a reforzar la cooperación defensiva entre Estados Unidos, Canadá y Dinamarca.
El NORAD también ha indicado que estas acciones se llevan a cabo con las autorizaciones diplomáticas pertinentes y con la debida información al gobierno groenlandés, reafirmando el compromiso de defender América del Norte de manera sostenida y planificada en un contexto de tensiones actuales entre Dinamarca y sus aliados de la NATO, así como Estados Unidos. Esto sugiere que tanto la estrategia danesa como la respuesta estadounidense están destinadas a asegurar el control de un terreno tan geopolíticamente vital.
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