Crónica España.

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Crisis en el crimen: la Policía enfrenta narcos con un plazo de 72 horas y estrategia del silencio en secuestros.

Crisis en el crimen: la Policía enfrenta narcos con un plazo de 72 horas y estrategia del silencio en secuestros.

En Madrid, el Grupo de Secuestros y Extorsiones de la UDEV Central de la Policía Nacional se enfrenta a un desafío constante: localizar y rescatar a personas secuestradas dentro de un plazo limitado de 72 horas. Este reto es particularmente complicado debido a la presencia del silencio y el miedo que generan las rivalidades entre bandas criminales vinculadas al narcotráfico.

Alberto Olivares, responsable de la sección de este grupo de élite, explicó a Europa Press que, a menudo, las víctimas mismas no desean que se divulgue su situación de secuestro. Esta dinámica hace primordial la discreción y la rapidez en las operaciones, pues la vida de la víctima puede estar en grave riesgo.

Una vez que se inicia una investigación, la máxima prioridad es salvar a la víctima y arrestar a los secuestradores. Esta urgencia sobrepasa cualquier consideración sobre el historial criminal que puedan tener las partes involucradas.

Este fenómeno delictivo no es exclusivo de España, ya que está alimentado por organizaciones criminales locales e internacionales. Muchos de estos secuestros, denominados "amarres", ocurren en contextos de disputas internas por deudas o robo de criptomonedas entre bandas criminales.

Un caso reciente que ilustra este tipo de situaciones se dio en Alicante, donde un hombre secuestrado por la banda sueca 'Dalen' fue liberado en 72 horas. La Policía llevó a cabo cuatro arrestos tras el secuestro, que comenzó con el robo de los perros de la víctima como un primer intento de extorsión por un rescate que ascendía a 800.000 coronas noruegas. Al no obtener lo que deseaban, los secuestradores optaron por capturar al hombre y enviar videos con amenazas a sus familiares.

Fue gracias a la denuncia presentada por la familia en Noruega que las autoridades españolas pudieron tomar conocimiento del secuestro a través de un enlace policial que opera las 24 horas del día.

Un caso adicional sucedió en Mijas, Málaga, donde la pareja de un extranjero alertó de que ambos habían sido secuestrados. El hombre, poseedor de un elegante Lamborghini y conocido por su ostentoso estilo de vida, fue finalmente asesinado. El motivo del secuestro era el acceso a sus criptomonedas y resultaron detenidas cinco personas. Según los expertos, la ostentación es un factor que atrae a los delincuentes.

Al respecto, Olivares señaló que el enfoque de los secuestros ha evolucionado desde los años 90. Anteriormente, eran impulsados por motivaciones económicas o políticas que requerían una organización más compleja y un periodo prolongado de retención de la víctima. Hoy en día, los "amarres" son más comunes y generalmente implican un corto periodo donde la víctima puede pertenecer a la misma o a una banda rival.

Desde UDEV Central, se advierte que estos secuestros suelen servir como un “mensaje” tanto al interior de las organizaciones criminales como a sus adversarios. Sin embargo, el trasfondo económico continúa siendo el principal motor de estas acciones. "No se trata solamente de enviar un aviso; siempre hay una deuda que recuperar," aclaró Olivares.

Cuando el grupo recibe una denuncia sobre una persona desaparecida que podría estar ligada a un secuestro, actúan de inmediato, conscientes de que el tiempo apremia. "Recopilamos toda la información posible y, si es factible, contactamos con los captores, siendo crucial la figura del negociador," detalló.

El negociador de la Policía actúa como puente entre la familia de la víctima y los secuestradores, evitando la comunicación directa con estos últimos. Este proceso se centra en dos aspectos fundamentales: ganar tiempo y obtener información, ya que el tiempo de duración del secuestro es esencial para la investigación antes de que se cierre la posibilidad de colaboración.