En Madrid, el 12 de marzo, Macarena Borrega, coordinadora del Programa de Atención a las Altas Capacidades en los Colegios CEU, subrayó la importancia de la detección temprana de alumnos con altas capacidades. La experta explica que existen ciertos indicadores que pueden ayudar a los educadores a identificar estos talentos, tales como una curiosidad excepcional, la formulación de preguntas complejas adecuadas a su etapa de desarrollo, un notable interés por investigar diversos temas, habilidades innovadoras para resolver problemas y una tendencia a cuestionar las normas establecidas.
Si bien se suele asociar a los alumnos con altas capacidades con un rendimiento académico sobresaliente, Borrega advierte que el panorama es más complicado. Asegura que estas habilidades cognitivas son solo una parte de la personalidad del estudiante, aunque poseen el poder de potenciar otras áreas del desarrollo integral de la persona. “Es fundamental que el alumno desarrolle no solo su intelecto, sino también su potencial personal completo”, enfatiza.
La especialista destaca tres desafíos importantes en este contexto. Primero, existe la equivocada creencia de que para atender a estos estudiantes basta con asignarles más tareas, las cuales pueden ser repetitivas y, en última instancia, contraproducentes.
Además, Borrega menciona que, en algunos casos, las altas capacidades coexisten con otros problemas como dificultades de aprendizaje o trastornos del neurodesarrollo. Esto representa un reto adicional para la sociedad, que debe adaptarse para satisfacer la complejidad de estas necesidades.
Por último, advierte sobre el fenómeno del "desarrollo desigual" en diferentes áreas dentro del alumno, como lo social, lo psicomotor o lo afectivo.
Según la experta, una educación adecuada y la detección temprana son fundamentales para el desarrollo de un niño con altas capacidades. “El apoyo correcto permite al alumno maximizar su potencial tanto en el ámbito académico como en el profesional”, resalta. También recalca la importancia de la corresponsabilidad, señalando que debe crearse una red de apoyo entre la familia, la escuela y el propio alumno.
Para que el sistema educativo sea verdaderamente beneficioso para estos estudiantes, Borrega señala que “hay estrategias clave en el aula que pueden ayudar a potenciar sus capacidades. Adaptar el contenido y ofrecer desafíos adicionales son fundamentales para evitar el aburrimiento, utilizando metodologías activas que fomenten la creatividad y la autonomía”. Afirma que, cuando se logra un desafío adecuado, la salud socioemocional del alumno tiende a mejorar significativamente.
El Diseño Universal de Aprendizaje es una metodología que promueve entornos de aprendizaje inclusivos, permitiendo a todos los estudiantes, independientemente de sus habilidades, participar y desarrollar su potencial. Implementar este enfoque en las aulas no solo beneficia a los alumnos con altas capacidades, sino que también garantiza que mantengan una conexión con sus compañeros.
Entre las estrategias recomendadas por Borrega se encuentran programas de enriquecimiento curricular con contenidos más avanzados, talleres semanales con temáticas innovadoras y entornos de aprendizaje dinámico. Estos enfoques buscan fomentar la creatividad, el pensamiento crítico y un aprendizaje activo, al tiempo que se garantiza la inclusión de todos los alumnos en su entorno escolar para promover su desarrollo socioemocional.
Según el Informe Nacional sobre la Educación de los Superdotados 2024, se estima que el 94% de los individuos con altas capacidades no son identificados en el sistema educativo. Por lo tanto, es crucial generar conciencia sobre este asunto y priorizar su inclusión social, para que no sientan la necesidad de ocultar su verdadero potencial.
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