MADRID, 19 de enero. En el contexto de un accidente reciente en Adamuz, Córdoba, Damián Soriano, responsable de intervenciones en catástrofes de Bomberos Sin Fronteras y oficial de bomberos, ha señalado la crucial necesidad de sincronización entre las diferentes unidades de rescate. Esta cooperación es indispensable desde el inicio y durante toda la operación de despliegue de recursos. Soriano hizo hincapié en que la correcta organización es vital para afrontar eficazmente situaciones de emergencia.
El experto destacó que las tareas de inspección, evaluación de daños y triaje de víctimas deben ir acompañadas de una coordinación fluida entre los distintos cuerpos de bomberos y servicios de rescate que puedan estar involucrados. Mientras más unidades se sumen, se vuelve aún más imperioso que estas trabajen en conjunto. La figura del mando de mayor rango asumirá la iniciativa en este proceso, actuando como intermediario que maneje la información crítica para tomar decisiones informadas.
La intervención eficaz en un accidente requiere de esa coordinación desde sus primeros momentos, cuando pueden surgir complicaciones relacionadas con el acceso a la zona afectada. Sin embargo, en esta ocasión, la situación parece no presentar obstáculos significativos para los equipos de emergencia, según Soriano.
Por otro lado, el especialista expuso que, en emergencias de este tipo, las dificultades para desplegar los recursos humanos y materiales son comunes. Existe un riesgo asociado a la propia infraestructura, como la presencia de tensión eléctrica o tráfico ferroviario, que puede complicar aún más el acceso de los equipos de rescate.
Es imperativo, insistió Soriano, que haya coordinación entre las distintas agencias intervinientes, ya sean policiales, de rescate o sanitarios, así como con las herramientas de gestión del área afectada. De acuerdo con sus observaciones, el acceso al lugar del accidente es a menudo problemático y depende de las condiciones en que haya quedado la zona tras el siniestro.
Al llegar al lugar, las unidades de rescate inician un "reparto de tareas" en el que algunos equipos se encargan de la inspección y evaluación de los vagones afectados, mientras otros se enfocan en la otra parte del tren que ha sufrido el accidente. Este proceso les permite realizar un inventario inicial que es fundamental para determinar la magnitud del suceso, lo que a su vez ayuda a priorizar tareas y solicitar recursos adicionales si es necesario.
Soriano también subrayó la importancia de evaluar el estado de cada vagón del tren. Aspectos como la velocidad de la línea y si se trató de un descarrilamiento o un choque frontal influyen significativamente en el número y estado de las víctimas. Esta dinámica del accidente tiene un impacto directo en cómo se abordarán las labores de rescate.
Una vez evaluada la situación, los equipos de rescate establecen un triaje para seleccionar las víctimas más gravemente heridas y priorizar el acceso a los recursos de atención médica. En escenarios con una elevada cantidad de víctimas, los recursos iniciales pueden resultar insuficientes, lo que hace necesario un enfoque meticuloso y eficaz desde el principio.
Con el tiempo, cuando se han gestionado las situaciones de urgencia inmediata, los servicios involucrados comienzan a centrarse en las tareas que requieren más tiempo, como la identificación de personas fallecidas. La identificación rápida y precisa de las víctimas no solo es crucial para cerrar el ciclo de rescate, sino que también puede ser determinante para esclarecer las causas del accidente, concluyó Soriano.
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