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Política 20 de Septiembre de 2026 · 16:31h 3 min de lectura

Asesinato de candidata en Perú con acusaciones a policía de alto rango

La candidata peruana Susy Isabel Aponte Polo, conocida como 'La China Polo', fue asesinada a tiros en plena campaña el pasado sábado en Caraz, Áncash. Tenía 35 años y había denunciado amenazas contra su vida, señalando directamente al jefe de Investigación Criminal de la Policía peruana, Víctor Revoredo Farfán, de haber ordenado su homicidio.

El 10 de septiembre, Aponte reveló a la prensa que había recibido llamadas de cárceles y otros lugares advirtiéndole sobre un atentado. La política acusó públicamente a Revoredo, exigiendo que se detuvieran las acciones que, en su opinión, estaban vinculadas a mafias dentro de las instituciones policiales. La denuncia generó un fuerte rechazo social y llamó la atención sobre la posible implicación de actores policiales en campañas electorales y en amenazas a dirigentes políticos en la región.

El asesinato ocurrió en un contexto de alta tensión política, donde múltiples actores enfrentan acusaciones de corrupción, tráfico de influencias y vínculos con organizaciones criminales. La víctima, además, había anunciado un reportaje sobre un candidato local, lo que puede indicar un trasfondo de enfrentamientos y conflictos por control político y recursos en Áncash. La detención de un ciudadano venezolano con arma en el lugar añade una dimensión de inseguridad y posible implicación de redes delictivas transnacionales.

Las implicaciones de este hecho trascienden lo personal y político, poniendo en jaque la percepción de seguridad en la región y evidenciando la gravedad de las amenazas contra figuras públicas. La denuncia de Aponte expuso la existencia de posibles vínculos entre la policía y actores vinculados a la corrupción y la violencia, lo que alimenta una crisis institucional en Perú. La falta de pronunciamiento oficial sobre las motivaciones del asesinato mantiene la incertidumbre y genera preocupación entre la ciudadanía.

Desde una perspectiva política, este crimen evidencia la fragilidad del Estado de derecho en ciertas regiones peruanas y la dificultad de garantizar elecciones libres y seguras. La muerte de la candidata podría tener efectos disuasorios en otros actores políticos y fortalecer movimientos que exigen mayor transparencia y control en las instituciones públicas. El caso también refleja la urgente necesidad de reformas en los cuerpos policiales para prevenir futuras violaciones y proteger a los líderes sociales y políticos.

En el largo plazo, la situación en Áncash y en Perú en general requiere atención internacional y reformas profundas para fortalecer las instituciones democráticas. La denuncia de Aponte y su trágico desenlace subrayan la importancia de mecanismos efectivos de protección a los denunciantes y de lucha contra la corrupción policial. La memoria de su trabajo y su lucha puede convertirse en un símbolo de resistencia frente a las amenazas que enfrentan quienes intentan luchar por la justicia y la transparencia política.

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